Aragón reta a Hollywood como nueva meca del cine

Un total de 24 festivales y muestras de Cine repartidos por Aragón son los responsables del aumento del séptimo arte en la Comunidad. Los hay desde especializados en terror, hasta dedicados por completo a la salud. Algunos de ellos, como el de Zaragoza o La Almunia, llevan 22 años trabajando para hacer visible el mundo del cine. Zaragoza.- El séptimo arte es uno de los mayores disfrutes y entretenimientos para la sociedad. Películas de terror, gánsteres, románticas… Siempre hay un gusto acorde para todos. Sin embargo, la sociedad prefiere las súper producciones. Hollywood siempre ha sido la meca del cine, la que tiene los mejores efectos especiales, la que más dinero destina a sus producciones pero, ¿y si Aragón pudiera destronar al Rey?

Es una forma de hablar, pero los nuevos cineastas aragoneses vienen pisando fuerte. Todo ello, debido al apoyo de los Festivales de Cine. El de San Sebastián o el de Málaga son claros ejemplos de ello, sin embargo, pocos sabrán que en la comunidad hay 24 Festivales y muestras repartidos por toda la geografía y de todo tipo de temáticas.

El Ecozine, la Muestra de Cine y Derechos Humanos, el Obuxofest –Festival de Cine extraño y de terror-, el Festival de Comedia de Tarazona, el Festival de Cortos de Temática Rural o el de Cine y Salud tienen una temática concreta, pero también los hay más generalistas, como el Festival de Cine de Zaragoza, el Festival Internacional de Huesca, el Festival de las Fuentes, o el Festival de la Almunia. Este último mezcla ambas categorías ya que “cada año está centrado en una temática”, según su directora, Carmen Pemán. En 2017, “han sido las nuevas generaciones en el cine”.

Este Festival es uno de los que más expectación genera por su concurso de Guión Literario Internacional, el único en la zona. Lleva 22 años a sus espaldas, siendo el más veterano junto con el de Fuentes y el de Zaragoza, sus dos grandes compañeros de viaje. “Nosotros entre festivales nos tenemos que apoyar, hay muy buen rollo”, comenta Pemán.

Meses enteros de trabajo, visualizaciones diez horas diarias y disposición a tiempo completo es la fórmula mágica para que estos proyectos salgan bien. “Todo es por un profundo amor al cine”, explica Carmen Pemán, todo para cumplir una misión: “ser un referente para el séptimo arte y reivindicar la figura de nuestros cineastas”, en el caso de la Almunia.

Sin embargo, los más emblemáticos son aquellos que se dedican por completo a los cortos. Todos ellos tienen secciones de cortometrajes, pero el Certamen de Cortometrajes con Efectos Especiales, el de Bujaraloz o la Muestra de Cortos Aragoneses son algunos de los que muestran el gran potencial de estas proyecciones en la Comunidad.

El último en culminar, dedicado en un 80% a los cortometrajes, ha sido Festival de Cine de Tarazona y el Moncayo. Por él pasaron grandes rostros como Miguel Ángel Muñoz, Aura Garrido o Macarena García, sin embargo, también sirvió como ejemplo de que en Aragón se hacen buenas muestras. Su director, Raúl García Medrano, lo ha calificado como “uno de los mejores eventos del cine en España este verano” y ha servido de ejemplo para demostrar que el mundo de los cortos sí es apasionante.

A pesar de ello, no se necesitan grandes invitados ni grandes producciones para que tu Festival sea un éxito. Ejemplo de ello es la muestra que se celebra todos los años en Ascaso, donde no son necesarias más que 60 sillas y una gran pantalla para poder disfrutar del mejor cine de autor.

LOS GRANDES OLVIDADOS

Sin embargo, acudir al cine para poder disfrutar de un cortometraje es tarea imposible, no solo en Aragón, sino en el resto del planeta Tierra. Las pequeñas muestras, cines alternativos o pequeñas salas son las opciones y salidas para los aficionados a estas producciones. Aun así, son los Festivales de Cine los que hacen posible que estos proyectos tengan visibilidad. En esta máxima se ponen de acuerdo tanto directores como creadores, que destacan “la gran suerte de que existan”.

“Si no fuera por Festivales como el de Tarazona nosotros no podríamos enseñar nuestro trabajo”, consideró Mario Hernández, creador de Por Sifo, su último cortometraje presentado hace unas semanas en el Festival de Paco Martínez Soria. Para el director del Festival de Cine de Zaragoza, José Luis Anchelergues, “una parte de esta culpa la tenemos los festivales, no toda, no al 100%, pero sí la mayor parte”.

EDUCAR DESDE PEQUEÑOS

Sin embargo, la parte más importante para el éxito es el público. “La gente no sabe que se proyectan estos cortos” explica Anchelergues, para quien, en el pasado “la mayoría de personas que venían a ver los trabajos eran familiares o amigos, por lo que costaba mucho enganchar”. Pero, hoy por hoy, a ese público se le ha añadido otro “que no tiene nada que ver”. “Cada vez se acude más y se apoya más al sector”, apunta el director del FCZ.

“Es cosa de la educación”, señala Carmen Pemán. Tanto el Festival de la Almunia como el de Zaragoza tienen un certamen potente de escolares. “Ellos son el futuro”, valora Anchelergues, por lo que “todas las acciones deben estar destinadas a ellos”. En la Almunia llevan a cabo el concurso de escolares en colaboración con la fundación Giménez Abad para transmitir “valores educativos y ciudadanos a niños de primaria y secundaria”.

Algo en lo que Raúl García Medrano está de acuerdo: “hay que educar desde la época escolar en la cultura cineasta”. “Lo importante es que al final estamos enseñando a futuros espectadores”, recuerda Anchelergues. Una tablet, un móvil o una cámara son suficientes para que estos pequeños cineastas se introduzcan en el mundo del cine “queremos que nos cuenten sus historias, que desarrollen su creatividad”, concluye el director del FCZ.

MÁS Y MEJORES AYUDAS

Todos ellos apuntan hacia la buena calidad de las obras que se están viendo estos últimos años. Anchelergues habla de “los centros de formación que están desde hace unos tres años y las ayudas económicas”. En los últimos tiempos, las administraciones públicas “se han puesto las pilas”, explica el director del FCZ.

Sin ir más lejos, este último mes de agosto se cerraba la convocatoria del Gobierno de Aragón para ayudas públicas a largometrajes, mediometrajes y cortometrajes. Hasta el 10 de agosto, tanto cineastas nóveles como experimentados podían acceder a los casi 600.000 euros en ayudas para sus producciones.

En concreto, este ejercicio, el Gobierno destinó 500.000 euros para largos y medios, de los cuales 420.000 eran para producción y postproducción, y 60.750 para cortos, dividiendo entre primerizos –hasta 7.000 euros- y expertos –hasta 10.000-.

“Ahora hay más subvenciones que hace unos años”, explica la directora del Festival de Cine de la Almunia, Carmen Pemán, “se nota que las producciones tienen mejor calidad gracias a ellas”. Sin embargo, su acceso continúa siendo complicado.

ARAGÓN PISA FUERTE

Aragón es una comunidad plagada de cineastas. Es algo en lo que concuerdan todos ellos. Un 10% de los trabajos que recibió el festival de cine de la Almunia, aproximadamente, estuvo firmado por un aragonés. Mientras, el Festival de Tarazona contó con cinco participantes patrios en su XIV edición.

Sin embargo, también los hay que quieren explotar al 100% el potencial de la zona. La Muestra de Cortometrajes Aragoneses nació en las fiestas de un barrio zaragozano, concretamente el de Delicias y escoge cada año unos cuantos cortos con dos claros objetivos para “matar dos pájaros de un tiro”. “Por un lado se aporta un acto cultural para el disfrute de todos los vecinos y por otro se da una oportunidad a aquellos cineastas que quisieran mostrar sus trabajos sin ningún afán competitivo”, explican desde la Muestra.

Por ella han pasado los más grandes directores aragoneses de este siglo: Jorge Nebra, Fernando Usón, Miguel Ángel Lamata, Paula Ortiz y un largo etcétera.

Cada año los 24 Festivales aragoneses se superan para seguir consolidándose, “siempre hay algo que mejorar”, comenta Anchelergues, quien se compara con Andalucía o País Vasco ya que “llevan más tiempo y tienen más experiencia”. Sin embargo, los equipos “van creciendo bastante, con nuevas visiones, nuevas caras y nuevas ideas”, explica Pemán.

Por eso, cuando una edición acaba, ninguno de ellos puede perder el tiempo, “el día de la despedida ya pensamos en la siguiente”, asegura Medrano, porque el espectáculo debe continuar.