‘Zama’: Atrapado en el infierno

Nueve años ha tardado Lucrecia Martel en presentar su nueva película. Guionista de todos sus trabajos, se inició como directora con “La ciénaga” en 2001 y todos sus títulos posteriores ( La niña santa y la mujer sin cabeza) han estado presentes en festivales y han contado con la consideración de la critica especializada. Algo que esta ocurriendo con este “Zama”, film que ha recibido calificativos como “monumental y arrolladora”, “Inteligente y hermosa” y, por supuesto, “obra maestra”. Después de la experiencia de ver esta película en una sala de cine solo puedo concluir dos cosas: que en este caso, la postura del publico va a estar muy alejada de la critica ( a la vista de los abandonos y los resoplidos que hubo en mi sesión, los míos incluidos) y que mas que nunca me considero un aficionado al cine que trata de expresar sus sensaciones en este blog con todo respeto y sin mas pretensiones. Si alguna vez he tenido la pretensión de considerarme “Critico de Cine”, esta película me ha devuelto a mi humilde posición.

En esta historia, en la que se adapta la novela de Antonio Benedetto escrita en 1956, se narra las andanzas de Don Diego de Zama, un oficial español del siglo XVII, corregidor en Asunción, que espera su transferencia a Buenos Aires; un hombre que espera ser reconocido por sus méritos pero que, en estos años de espera, no hace mas que ser ninguneado por sus superiores.

Para escribir esta sinopsis he tenido que consultar Internet y confirmar que la idea que yo había sacado al ver la película era la correcta. Y eso que a la peligrosa sesión de las 16.45 iba con la siesta echada. Puse todos mis sentidos a trabajar. A pesar de ello, no tenia muy claro que es lo que acababa de ver cuando abandoné la sala. Y es que Zama es uno de esos títulos que parecen haber sido perpetrados con la intención de que el espectador no sepa en ningun momento que es lo que esta pasando.

A nivel de guion, Lucrecia Martel no deja constancia del tiempo transcurrido entre las distintas partes de la historia por lo que debemos intuirlo por los cambios de aspecto físico y de ubicación del protagonista. Ademas, opta por contar de manera enrevesada unos sucesos en vez de hacerlo de manera lineal. En el fondo, y quizás sea merito de Martel, lo que intenta no es contar una historia que pueda resultarnos mas o menos entretenida, sino de contagiarnos del espíritu de Diego de Zama, de su impaciencia por salir de ese entorno en el que lleva demasiado tiempo, de su apatía y aburrimiento, de sus propia contradicciones… y lo consigue, en mi caso, transmitir ese aburrimiento. Solo que he tardado varios días en darme cuenta de sus nobles y peligrosas intenciones.

Estéticamente, Lucrecia como directora asume también muchos riesgos. Cuando el fondo no esta claro, la forma debe ser lo suficientemente fascinante para atraparte y hacerte olvidar lo farragoso del contenido. No es este el caso. La planificación de las escenas, la fotografía de Rui Pocas centrada en su mayoría en primeros planos en los que las cabezas aparecen cortadas a la altura de la frente de los actores, o planos medios llenos de seres que se cruzan por el objetivo como si no tuvieran espacio para moverse, o actores a los que escuchamos fuera de plano y que cuando finalmente son enfocados y los podemos identificar ya están de espaldas y marchándose… ni siquiera se intenta mostrar un gran esfuerzo de producción en decorados. Solo hacia el ultimo tercio de la película podemos disfrutar de unos maravillosos paisajes pantanosos, llenos de luz y color. Pero pienso que para entonces es ya muy tarde. Para mi el calificativo de “hipnótico y fascinante aparato visual” no es valido.

Si la forma y el fondo no funciona, habrá que apoyarse en otros recursos para poder salvar la película. Hay dos: Uno es Daniel Giménez Cacho, con el que me identifique en algunos momentos porque parece un ser perdido durante todo el metraje, poniendo cara de no estar enterándose de lo que esta sucediendo, manipulado, engañado y apartado en ese rincón del fin del mundo. La película sube muchos puntos cuando aparece Lola Dueñas, asumiendo el papel de consorte de político, abandonada en esa colonia pero que, a diferencia de Diego de Zama, ha sabido adaptarse al entorno y disfrutar de las opciones que se le ofrecen. Esta divertida, irónica, incluso sensual.

Zama es una Coproducción entre Argentina-España-Francia-México-Brasil-Estados Unidos-Países Bajos en la que aparecen nombres tan relevantes como Pedro y Agustín Almodovar, Diego Luna, Gael García Bernal o Julia Solomonoff. Todo un lujo que demuestra el apoyo y confianza en el trabajo de esta directora. Lamentablemente, yo no he conectado para nada con esta propuesta. No me ha parecido ni hipnótica, ni embriagadora. Mas bien irritante, desconcertante, aburrida. Solo la música relajante de Los Indios Tabajaras (que personalmente pienso que no casa bien con el tono del film pero que al menos acaricia el oído), supone una cierta vía de escape de este universo que no deja de recordarnos, eso si, que, en otro tiempo, fuimos un Imperio de colonizadores, evangelizadores y genocidas…

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Lola Dueñas. La entrevista de Zama con la Llama acercándose por detrás de él.

LO PEOR: Su larga duración. No conectar en ningún momento con lo que veo en la pantalla.

VALORACIÓN:

Fotografía: 6

Banda Sonora: 6

Interpretaciones : 6

Dirección: 3

Guión: 3

Satisfacción: 3

NOTA FINAL: 4,5