‘Winchester, la casa que construyeron los espíritus’: Agárrame ese fantasma

Inspirada en hechos reales”. Cuando una película se inicia con esta leyenda, y más encuadrándose dentro del genero del terror, uno tiene que acudir a Internet para certificar que lo que acaba de ver ha ocurrido en realidad. Y en este caso la realidad supera a la ficción. La historia de Sarah Winchester daba para una novela y por supuesto para una adaptación al Cine. Habiendo perdido a su marido y a su hija y recibiendo más de la mitad de las acciones de la compañía de su marido, la Winchester repeating arms Company, un contacto con una médium de Boston y la naturaleza del negocio legado por su marido, provocó que esta viuda (no precisamente alegre) se sumergiera progresivamente en un mundo siniestro y atormentado, aislándose en una casa construida en el Valle de Santa Clara que permaneció en permanente construcción hasta el momento de su muerte.

El punto de partida del film se centra en el encargo que la compañía Winchester realiza al Doctor Eric Price para que evalúe el estado mental de la viuda. Con esta intención, el medico se desplaza a la mansión para entrevistarse con la familia y decidir si la mujer se encuentra mentalmente en sus cabales. Pero una vez allí y puesto en contacto con el enigmático entorno, descubrirá la verdadera naturaleza de su presencia en la casa.

Aquí nos enfrentamos a un grave problema. El error que se comete cuando una película se basa en acontecimientos (más o menos) reales, es que los medios se creen con derecho a hablar de ellos como si todo el mundo debiera saber ya lo que sucedió. Es decir, hacen un “spoiler” de la película apoyándose en que, al haber sucedido en la vida real, es de dominio público. Por poner un ejemplo, la película de Bayona “Lo imposible” esta basada en sucesos ocurridos a la familia Álvarez Belón durante el tsunami de diciembre de 2004 en el Pacifico. Fue real pero no implica que, antes de ver la película, todos supiéramos si el conjunto familiar sobrevivió a la catástrofe o si hubo bajas. Si ves la película sabiendo el final, pierde toda emoción.

En “Winchester” resulta que hasta media película no sabes exactamente que significa todo. La primera parte desvía la atención a la figura del medico, inestable, con ciertas adicciones, centrándose en su continuo deambular por las estancias intentando recabar información sobre su paciente. A partir de sus conversaciones con la viuda empezamos a atar cabos hasta que conocemos la razón de la anárquica construcción ( sin final) de la mansión. Por ello no entrare en detalles pues lo mas atractivo del film es ir progresivamente descubriendo las piezas del puzzle.

El problema es que los directores y autores del guion, Los Hermanos Spierig ( de los que hemos visto recientemente la octava entrega de la saga “Saw”), han preferido tomar el camino fácil y, con semejante argumento, han construido una convencional película de terror para adolescentes, plagada de trampas, de sustos fáciles producidos por un uso estridente del sonido ( si en una escena de intriga, la música deja de sonar y se produce el silencio, es seguro que lo que sigue es un sobresalto), que si no fuera por el reparto destacado y la originalidad de la trama ( real) no se diferenciaría de muchas producciones modernas.

Hay una protagonista tan destacada o mas que los personajes reales y es la imponente mansión. Una casa de 160 cuartos, escaleras que no llevan a ninguna parte, ventanas dentro de la propia casa, puertas falsas, una sola bañera y dos espejos ( pues parece ser que los fantasmas temen a su propio reflejo). No tiene sin embargo el encanto de otras mansiones victorianas vistas en películas como Rebeca de Hitchcock, o Suspense de Jack Clayton, o casoplones como el hotel Overlook de El resplandor.. Aunque la propia naturaleza de la construcción, anárquica, improvisada ( no contaba con arquitectos) implica el que no se trate precisamente de un lugar calificable como bonito.

Es pues un film interesante por la increíble historia que cuenta pero vulgarizado por el tono que los directores han optado por darle, una convencional y tópica película de fantasmas. No obstante, yo he creído ver una extensión del drama que vive la familia Winchester con la situación por la que atraviesa actualmente los EEUU, un país que consiente el uso de las armas y esta pagando las consecuencias de ello, traducido en centenares de muertos inocentes al año por su uso indebido. Y con la actual Administración Trump es algo que va in crescendo en ambos sentidos.

Ver a Helen Mirren protagonizar un film de terror es un plus aunque quizás sea un paso en falso en su destacada carrera. También es cierto que manifestó querer participar en la Saga “Fast and furious” y dicho y hecho. En todo caso, es una gran actriz, da lo mejor de si en su encarnación de Sarah Winchester y se puede permitir estos divertimientos ( incluso aparecer en los Oscars promocionando una moto acuática, sin que se le caigan los anillos). Junto a ella, el australiano Jason Clarke, al que hemos visto esta temporada en Mudbound y El hombre del corazón de hierro, interpreta al amargado Doctor que revelará su importante conexión con la casa y con la resolución de la trama.

Winchester podría haber dado mucho mas por la increíble base histórica sobre la que se apoya pero se queda en una entretenida, correcta aunque mediocre película de fantasmas que no la diferencian de muchas vistas hasta ahora. Para los aficionados al genero y a los sustos fáciles. El resto, pueden probar suerte; a Hellen Mirren siempre es un placer disfrutarla.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Las conversaciones entre viuda y medico. La apasionante historia real de la viuda Winchester.

LO PEOR: Que las trampas y sustos convencionales malogren una interesante historia.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 6

Interpretaciones : 7

Dirección: 6

Guión: 5

Satisfacción: 6

NOTA FINAL: 6,2