‘Tres anuncios en las afueras’: Tres maneras de manejar la ira en Ebbing, Misuri

 

Me imagino el pasado 8 de Noviembre de 2016. Ubicación: Los Estados Unidos de América. Millones de votantes acuden en masa a emitir su voto, convencidos o no, de los discursos más o menos inspiradores/manipuladores/motivadores de los máximos candidatos. Como mencionábamos en el pasado Podcast de esta casa (enlace) en la tertulia sobre ‘Tres anuncios en las afueras’, en España tendemos a pensar que los USA son todos aquellos ciudadanos cosmopolitas de mente abierta que residen en Washington, Los Ángeles o Nueva York –por citar algunos ejemplo- olvidando de manera inconsciente que tan basta extensión de terreno alberga miles de poblaciones con otra realidad muy diferente a la de las grandes urbes. A raíz de disfrutar este último trabajo cinematográfico de Martin McDonagh mi visión de dichas elecciones es otra: Veo a millones de Dixon’s votando en masa en una dirección, y ello hace más comprensible lo inconcebible, lo real hoy día.

Martin McDonagh (Inglaterra, 1970) no es un director y guionista cinematográfico al uso sino que nos encontramos ante la figura de uno de los mejores y más populares dramaturgos británicos, con un enorme reconocimiento en el mundo entero. Martin McDonagh, nacido en Londres pero de padres irlandeses, comenzó a lograr popularidad 1996 a raíz de su ópera prima teatral, The Beauty Queen of Leenane, por la cual obtuvo el premio del Círculo de la Crítica Teatral británica al dramaturgo más prometedor. A partir de ahí comenzó una ascendente carrera que le llevó a la creación de dos trilogías de origen irlandés y que le granjearon el favor de la crítica y el público. Siempre con estilo muy violento en sus textos y por ende en sus obras, McDonagh ha declarado de grandes maestros como Shakespeare o Chéjov que son aburridos en sus textos, mostrándose más cercano a la obra de autores como Harold Pinter o Quentin Tarantino. Ganador de un Tony al mejor texto teatral en 2005 por su popular obra The Pillowman y del Oscar al mejor cortometraje en 2006 por Six Shooter (protagonizado por Brendan Gleeson), se presenta este año ante su gran oportunidad de ganar el Oscar a la mejor película –además de dirigirla y escribirla también la produce– por la que es hasta la fecha su mejor película: ‘Tres anuncios en las afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)’

La película (ganadora hasta la fecha de 4 Globos de Oro –incluidos el de película de drama, actriz protagonista drama, actor secundario y guion–, del mejor guión en Venecia o de los premiso del público en Toronto o San Sebastián) se retroalimenta de manera constante gracias a la habilidad en el texto de su autor, al magnífico reparto y al más que notable trabajo musical del compositor Carter Burwell.

EL GUIÓN

La historia nos cuenta como Mildred Hayes (Frances McDormand) decide invertir gran parte de sus ahorros para alquilar tres viejos e inutilizados carteles publicitarios a las afueras de su localidad, Ebbing, un pueblo en el estado de Misuri (localidad imaginaria representa por la filmación de pequeñas localidades de Carolina del Norte), con un claro mensaje provocador con la intención de estimular al cuerpo de policía en la investigación del caso de violación y asesinato de su hija, al considerar que no hacen lo suficiente por esclarecer y resolver su caso tras casi un año. Hayes, divorciada y de carácter agrio comenzará a revolver la sociedad de Ebbing, sobre todo a un cuerpo policial liderado por Bill Willoughby (Woddy Harrelson) y que cuenta entre sus subordinados con el violento y racista agente Dixon (Sam Rockwell).

El guión que McDonagh nos presenta y que emergió tras uno de sus viajes por los Estados Unidos a raíz de visualizar unos anuncios reales y semejantes es una auténtica maravilla, un retrato sobre el odio, la ira y su utilización para afrontar la cotidianeidad. La combinación de géneros (drama rural, thriller, comedia negra), la no estereotipación de personajes –donde no hay buenos ni malos sino que simplemente son presos de sus situaciones y de la educación que han recibido–, la sabia utilización de la música de Burwell o la imprevisibilidad de sus protagonistas hacen que te sorprendas a medida que avanza la historia y se te escape el metraje entre los escasos pestañeos de ávido disfrutador. Una narración sin apenas altibajos que provocará tu sorpresa, tu emoción o incluso tu malvada sonrisa que convergerán en un final perfecto. Caviar del bueno en una historia protagonizada por una mujer en un año donde se reclaman más papeles para mujeres y mayor protagonismo para las pocas directoras en cartel.

TRABAJO ACTORAL

Martin McDonagh se sabe un gran escritor, es una realidad palpable, y para hacer más fácil su trabajo cinematográfico (al cual siempre ha considerado más latoso que el teatral) ha declarado en más de una ocasión de la conveniencia de rodearse del mejor reparto posible –obviamente– con el fin de que absorban y se empapen de la esencia del texto y lo hagan más sencillo. Sin duda en ‘Tres anuncios en las afueras’ ha logrado ese objetivo. El papel escrito por el autor para el personaje protagonista parece realmente escrito para ser interpretado por Frances McDormard (quién de primeras rehusó afrontarlo al considerarse mayor para un papel así pero lo reconsideró gracias a la insistencia de su esposo, el brillante Joel Coen), recordando en cierta manera al que interpretó en esa joya que es ‘Fargo’. McDormand borda el papel, muestra el dolor y la ira de quien ha perdido a su hija y no encuentra un culpable. Un personaje oscuro, provocador, directo. No obstante la película no es solo McDormand, sino que se fortalece con las interpretaciones de los otros dos personajes de mayor protagonismo: Woody Harrelson, en uno de sus mejores papeles de su carrera y en un personaje crucial para la narración del film; y un superlativo Sam Rockwell, uno de mis actores de cabecera tras esa maravilla que protagonizara de la mano de Duncan Jones en 2009 (‘Moon’) y en el que hace suyo el papel de un policía de escaso desarrollo intelectual pero conocedor del poder que su cargo otorga, racista y tutelado por una madre de un odio enraizado. Si a este trio en estado de gracia los rodeas de actores de la categoría de Lucas Hedges (uno de los jóvenes con mayor talento del cine USA que aparece en tres de los mejores films de los últimos años como ‘Manchester frente al mar’ o ‘Lady Bird’ junto a esta ‘Tres anuncios en las afueras’), Peter Dinklage o John Hawkes…el nivel interpretativo está completamente asegurado bajo una buena dirección.

BANDA SONORA

Un trabajo que quizás está pasando algo desapercibido en favor de otros, como por ejemplo los de Alexandre Desplat en ‘La forma del agua’, Christopher Nolan en la potente ‘Dunkerque’ o el del maestro John Williams en la película de próximo estreno ‘Los archivos del Pentágono’; es el trabajo de Carter Burwell para la película que nos ocupa. Burwell, habitual de los hermanos Coen o de Todd Haynes (con el cual obtuvo su nominación al Oscar por ‘Carol’ y realiza otro brillantísimo trabajo en la sensorial ‘Wonderstruck’ del mismo realizador y de este mismo año) presenta unas melodías que varían según el tono y carácter de la secuencia pero que giran en torno al banjo y la música tradicional estadounidense. Un trabajo audible cómodamente como trabajo musical fuera del film pero que se potencia y encaja como anillo al dedo englobando el todo que compone la película.

CONCLUSIONES

En definitiva, nos encontramos ante una película de altísimo nivel que se consolida entre las dos claras favoritas –salvo sorpresa– para la obtención del premio grande en la ceremonia de los Oscars del próximo 4 de marzo. Un film que aumenta en la memoria con el paso de los días, que habla además de temas como la homofobia, el racismo, los malos tratos… y que animará a más de uno a un segundo visionado pero que, como sucede en muchas ocasiones, será criticada por aquellos que no hayan sucumbido al enorme ‘hype’ que la película lleva consigo desde hace varios meses. Una petición personal, intente abstraerse de todo ello y disfruten de CINE con mayúsculas.

Texto: Alfonso Asín.

LO MEJOR: Prácticamente todo. Intérpretes, música, ese final…aunque si tuviera que destacar algo de manera única sería el guión.

LO PEOR: Que el espectador no logre superar las altas expectativas y no pueda apreciarla en todo su esplendor.

VALORACIÓN:

Fotografía: 8

Banda sonora: 9

Interpretación: 9

Guión: 10

Dirección: 9

Satisfacción: 9

NOTA FINAL: 9