“The rider”: La vida más allá de lo conocido

 

Recientemente he podido viajar por Almería: Recorrer sus calles, playas naturales y conocer lugareños de gran hospitalidad. Dentro de la variada geografía almeriense sin duda uno de los parajes que mas me han impactado ha sido el desierto de Tabernas, decorado natural de decenas de western y otras películas (por ejemplo Lawrence de Arabia) de mayor o menor calado que han surcado aquellos lugares diseñados por el dios del tiempo, enfatizando en ciertas huellas ahora expuestas para dominio público. En dicho recorrido la cabeza me dio para pensar cómo debía ser vivir en dichas condiciones tan agrestes, tan ariscas con la civilización hoy conocida, cómo sería pasar los días sin tener nada más que hacer o llevarse a la boca que lo que en los westerns se nos contaba mayoritariamente de manera heroica y amigable.

Curiosamente, como gran capricho del destino, ha llegado esta semana a la cartelera una pequeña joya llamada ‘The Rider‘, cine indie estadounidene muy personal que narra una historia real, actual y que tiene mucho que ver con los westerns clásicos no ya por lo que se nos cuenta sino por el dónde acontece la historia. Presentada en Cannes en 2017 y con el premio de la Quincena de realizadores, así como con cuatro nominaciones a los Independent Spirit Awards amén de la espiga de plata, premio al mejor nuevo director y actor; nos llega esta aventura personal, reto generacional de una juventud anclada en una forma de vivir, en una determinada geografía, que queramos o no, marca el devenir y posibilidades futuras. Un film crudo, natural, directo al corazón, en definitiva un film que dejará huella en nuestra mente, así como las sequías, las glaciaciones y los extintos grandes ríos marcaron en las ahora áridas regiones norteamericanas de Texas o más concretamente en Dakota del Norte y del Sur. La historia, la vida, la muerte. Todo tiene cabida.

La película supone el segundo trabajo de la americana de origen chino Chloé Zhao tras su ópera prima ‘Songs my brothers taught me’ película que ya filmó en la reserva india Pine Ridge y gracias a la cual conoció a la historia y el personaje que hoy nos cuenta en ‘The rider’. Esa historia no es otra que la de Brady Jandreau, un exitoso y joven estrella del rodeo que sufrió un aparatoso y grave accidente que le planteó la gran duda entorno a su futuro y la posibilidad de continuar practicando ese deporte que tanto le gusta en un entorno natural y social deprimido y donde los caballos y el rodeo suponen casi la totalidad de vida para estos cowboys del siglo XXI.

La historia se va narrando bajo la agridulce mirada de Brady, la mirada de quién puede perder todo lo que conoce, todo por lo que ha luchado y nacido, que puede perder todo lo que sabe hacer. Ese tono pesimista y amargo del film lo contrapone Zhao ante una belleza paisajística magnífica, un lirismo musical y fotográfico que nos habla de la belleza del lugar, pero de la complejidad de una vida allí. Protagonizada por los personajes reales de la historia y sin actores profesionales la película deja un análisis psicológico sobre la incapacidad y la vida futura en animales y seres humanos que mercería un largo debate.

Un film cuidado, emotivo, que en ocasiones puede pecar de excesivamente documental, pero con el que conoces y visitas un universo poco conocido en Europa, una forma de vivir compleja y respetable de quienes hacen de los caballos, el ganado y la casa prefabricada su método salvaje de vida.

LO MEJOR: La dirección de Chloé zhao. La fotografía.

LO PEOR: La reiteración en ciertas secuencias hospitalarias.

VALORACIÓN:

Banda sonora: 7

Fotografía: 9

Dirección: 8

Interpretación: 7

Guión: 6,5

Satisfacción: 8

NOTA FINAL: 7,6