‘The party’: La fiesta se acabó 

 

Cierto periodista deportivo ya retirado solía decir que lo mejor del fútbol son los futbolistas. Y aunque él no lo decía, yo añado “lo peor de la política, son los políticos”. No me importa el color de sus ideas. Excepto unos pocos estadistas que han pasado a la posteridad por su influencia en el devenir de los hechos históricos, esos ciudadanos que nos gobiernan porque les hemos elegido, resultan ser en la mayoría de las ocasiones individuos de dudosa catadura moral. A pesar de ello, no se puede negar que todos estamos interesados en mayor o menor medida por la actividad política. “No. Yo no, Alberto. A mi me la pela un poco la política y los políticos. Y, es más, no sé qué coño tiene que ver eso que estas diciendo con esta película. Ve al grano, anda. Que nos están esperando Patricia y Mónica en El Callejón.”. Ya, Santi, pero como animales sociales que somos no vivimos al margen de sus decisiones. Y, de alguna manera, éstas son el reflejo de su modo de entender nuestra sociedad. Por eso, si una figura política como Janet (Kristen Scott-Thomas) va a ser nombrada Ministra de Sanidad y monta un fiestorro para celebrarlo con su pareja (Timothy Pall), su mejor amiga (Patricia Clarkson) y su amante (Bruno Ganz), una pareja de amigas lesbianas (Cherry Jones y Emily Mortiner) que está esperando trillizos, y el marido de una colaboradora de Janet (Cillian Murphy), la disección que hace Sally Potter, en una película de la que también es guionista, de las relaciones personales puede extrapolarse al entorno en el que vivimos. Para llevar a cabo este examen de nuestra sociedad, la directora británica recurre a una situación ya vista en el cine: encerrar a un grupo de personas entre cuatro paredes y dejar que las revelaciones que hacen aquéllos vayan haciendo fluir la narracion.

El guión de Sally Potter es afilado y preciso como un bisturí, “los diálogos son interesantes y están muy trabajados, que sí. Abordan muchos y variados temas que son muy cotidianos y permiten al espectador identificarse con alguno de los escenarios planteados. Vale. Pero acelera, Alberto. Si quieres que nos encerremos con estas chicas como los personajes de “The party”, nos tenemos que ir yendo. ¡Si Alfonso no te va a leer! Va a ver que llevas un número determinado de líneas, va a ver que firmas tu, que eres su ojito derecho, y lo va a publicar encantado de la vida”.
¡Porras! No digas eso, que Fran se pondrá celoso y empezará a hablar de la nevera, del frio que pasa en Córdoba y de que se va a echar un par de cervezas al coleto para pasar el mal trago. Además aún tengo que comentar la magnífica dirección de la Potter, una directora que no se prodiga mucho pero que siempre está arriesgando en su trabajo, y en este caso lo hace con una planificación que consigue que no parezca que estamos ante una obra de teatro filmada. Potter mueve la cámara creando un ambiente inquietante aunque no claustrofóbico. A ello contribuye un rodaje secuencial, cronológico (excepto por el plano inicial) y una selección musical variada, llena de contrastes, pero que ayuda a configurar la situación y el ánimo de uno de los personajes decisivos en la resolución de la trama . “¡Bien ahí, Alberto! Te has quitado dirección y banda sonora en un párrafo. Vas aprendiendo. Ahora cierra ya con la fotografía. Un blanco y negro que choca de inicio pero que conforme transcurre el metraje, te olvidas de esa peculiaridad. ¡Y que es cortita, coño! ¡70 minutos! ¡Si está siendo más larga tu crítica que la película! Bueno tío, ahí te quedas. Yo me voy ya para el Callejón. Si terminas pronto me avisas y te pido un gintonic.”.

¡Hurry up! ¡Que no se derritan los hielos! Esa fotografía en blanco y negro de la que hablas se podría decir que es en color … blanco, negro y una infinita gama de grises. Es como si, en lugar de rodarla en blanco y negro con las limitaciones que eso tiene, se hubiera fotografiado con todos la gama cromatica del arco iris y le quitasen el color a nuestra vieja televisión para oscurecer el tono de una comedia ya negra de por sí.

Texto: Alberto Garrido.

LO MEJOR: Todas las interpretaciones, ajustadas, ni un gramo de más, ni un ápice de menos. Lo que cada personaje demanda en una historia que podría lugar a excesos
LO PEOR:  Que la sencillez de su propuesta argumental y formal pueda hacer pensar en una obra menor.

VALORACIÓN:

Fotografía:7
Banda sonora: 7
Guión:7
Interpretación:8
Dirección:8
Satisfacción personal:8

NOTA FINAL: 7,5