‘El sistema solar’: El espíritu navideño lo soluciona todo todo

Está todo inventado en el universo cinematográfico? Seguro que no. Lo que pasa es que el ser humano se vuelve vago, y si pilla formulas que funcionan, pues las repite hasta la saciedad. Seamos sinceros, al gran publico le gusta ver la misma historia (aunque seria responsabilidad de los creadores arriesgarse, estimular su intelecto y ofrecer formulas nuevas que despierten la curiosidad de ese espectador vago y conformado). Yo mismo, muchas veces me veo repitiendo ( y disfrutando) episodios viejos de los Simpson en vez de descubrir los nuevos. Cuesta lanzarse a lo desconocido.

La culminación de la pereza creativa sería utilizar una formula estándar y combinarla con otra ya existente. Eso el el sistema solar. Apostar sobre seguro y, por si acaso, reforzar la apuesta con un seguro de vida. Familia y Navidad. En esta película una reunión familiar con motivo de la celebración de la cena de Nochebuena será la excusa perfecta para que todos los miembros “vomiten” sobre el resto todo aquello que llevan guardándose durante mucho tiempo. Un clásico.

La productora peruana Señor Z y la catalana Pontas Films coproducen la adaptación cinematográfica de la obra teatral ‘El Sistema Solar’ de Mariana de Althaus, de gran éxito en Perú y en diversos festivales internacionales. No se puede negar su origen teatral pues salvo algún flashback y algún vídeo emitido en la pantalla de un ordenador, la trama se reduce a las cuatro paredes y al jardín de esta casa ubicada en Lima.

Navidad y familia son ya dos géneros cinematográficos en si mismos. Son infinitas las películas, sobre todo de origen norteamericano, que sitúan los conflictos familiares en época navideña. Lo cual es una trampa pues al final siempre se recurre al fucking espíritu navideño para que los personajes se abracen y reconcilien.

En este sistema solar, con un permanente fondo de fuegos artificiales generados por ordenador sobre el cielo limeño, nos encontramos con una familia que de normal no tiene nada. Así que la tierra esta perfectamente sembrada para que de allí brote el conflicto: un padre enfermo en silla de ruedas cuya (joven) novia tuvo una relación amorosa con el hijo mayor que pasa por una depresión, con una hermana cantante que también precisa ayuda psiquiátrica y como colofon un nieto que habla con los animales. Como ven no se puede acusar a la película de sutil.

Con estos mimbres, nos encontramos con una tragicomedia familiar que va descubriendo sus cartas a través de controladas y calculadas detonaciones. Cada 10 minutos, hay una revelación. Y para suavizar el ambiente se introducen pequeñas dosis de humor negro que deberían provocar risas nerviosas por contraste con los momentos dramáticos pero que no funcionan ni hacen la mas mínima gracia ( por ejemplo, el gag con las cenizas del bisabuelo). Y es que en El sistema solar se ha optado por la patada en el estomago, es decir, por gritar las cosas a la cara al contrincante, que el presunto drama de los personajes se vea claramente en vez de que se intuya. Un recurso muy facilon. A esto se añade la magia de la Navidad, eso que hace que todos los malos rollos se queden a un lado y las familias antepongan el amor frente al odio y al resentimiento. En fin..

Para colmo, no es que las actuaciones del elenco, mayoritariamente peruano, ayude a hacer creíbles sus personajes. Gisela Ponce de León, Javier Valdes, Cesar Ritter o Sebastián Zamudio componen el reducido cast que se pasea por la casa intentando dar verdad con mucho esfuerzo a un argumento demasiado folletinesco. Dado que hay mucha coproducción entre España e Iberoamerica, es imprescindible introducir un actor español para que la cinta sea vendible también en nuestro país. La inicialmente prevista Leonor Watling ha sido sustituida finalmente por Adriana Ugarte, que adopta un look excesivamente monjil y conciliador en este patio de colegio pero que impregna de dulzura y cordura su poco agradecido personaje.

Perro Guardián, una suerte de film noir de bajo presupuesto ambientado en los bajos fondos de los barrios limeños, marcó el debut de los directores Baltazar Caravedo y Daniel Higashionna, ambos provenientes del mundo de la publicidad. No han corrido mejor suerte con este Sistema Solar, en el que se han limitado a poner la cámara al servicio de sus interpretes sin preocuparse en eludir el evidente origen teatral de la pieza.

Un profunda sensación de “dejavu” nos invade ya desde el inicio de la película. Y es que hemos visto historias similares e infinitamente mejores, lo que provoca que el sentido critico con el que visionamos este “Sistema Solar” sea superior al que emplearíamos en otras películas. De todos modos, señoras y señores, abróchense los cinturones pues se ha dado el pistoletazo de salida a las pelis navideñas.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: La canción que canta Gisela Ponce de León. La tortuga y el perro. Que dura 90 minutos y no llega aburrir a pesar de su mediocridad.

LO PEOR: Que el material de partida no debía ser gran cosa.

VALORACIÓN:

Fotografía: 6

Banda Sonora: 6

Interpretaciones : 4,5

Dirección: 5

Guión: 4

Satisfacción: 4,5

NOTA FINAL: 5