“Roma”: La bella e hiperrealista postal familiar de Cuarón

 

La emoción de recordar la vida pasada provoca en muchas ocasiones un sentimiento de añoranza, de unión y amor en la juventud, esos instantes protegidos por el blindaje de la inmadurez que con el paso de los años y a golpe de consciencia se transforman en sabiduría de la vida, en aprendizaje cotidiano, en sensibilidad o dureza en la figura, en surcos o huellas en el rostro así como en la memoria, forjada a fuego e imperecedera.

Alfonso Cuarón nos abre su corazón, su casa –aunque no está filmada en la hacienda familiar–, y nos enseña un álbum familiar con más oscuros que claros, con más momentos de ingravidez juvenil fruto de la inconsciencia de un niño de familia acomodada en un barrio cool y burgués del México (colonia Roma*) de los años 70 pero sobre los que pone ahora los pies en el suelo y contextualiza en una época compleja para su país natal a través de los ojos de la sirvienta

En los años 70 en México gobernaba el PRI (Partido Revolucionario Institucional), partido de centro derecha que gobernó durante sesenta años en el país centroamericano (1929-1989) y que durante los años colindante al narrado en el film protagonizó varios de los episodios más sangrientos de la historia reciente mexicana, como aquel de octubre de 1968 cuando miles de estudiantes se reunieron en el complejo habitacional de Tlatelolco para protestar en contra de la violencia policiaca y fueron masacrados por francotiradores vinculados al gobierno, o lo acontecido en 1971 donde de nuevo fueron asesinados manifestantes estudiantiles en lo que se conoce como la masacre de Corpus Christi o el Halconazo.

Roma’ es una de las películas más importantes del año, una verdadera joya cinematográfica de relato íntimo pero lenguaje monumental que puede hacer historia en caso de alzarse con nominaciones a los Oscar en las categorías principales al tratarse de la primer producción Netflix en lograrlo, lo que se sumaría a la larga lista de premios, menciones y nominaciones que lleva recibiendo desde el comienzo de la carrera de premios (tres nominaciones a los Globos de oro logró la semana pasada además de ya haber sido elegida como mejor cinta de 2018 por grupos de críticos en Los Ángeles, Nueva York, Chicago y San Francisco) sin olvidar el prestigioso León de Oro en el Festival de Venecia.

La película nos narra la historia de Cleo (interpretada por Yalitza Aparicio), una empleada doméstica que mantiene a flote a una familia de clase media en el convulso Distrito Federal de los inicios del gobierno de Luis Echeverría y que sirve de emotivo homenaje de Cuarón (representado en la película por uno de los niños del film) a la figura de las cuidadoras y en concreto a las mujeres que le criaron a él en dichos años. En ‘Roma’ veremos la importancia capital de esta mujer de origen indígena (Libo es su nombre real y a quién le dedica la película), no sólo en el cuidado de la casa, sino también en el cuidado de los niños ante la ausencia de las figuras paternas y donde la ternura de Liboria Rodríguez la alzo a la figura de segunda madre. ‘Roma’ no sólo emociona por ese retrato intrafamiliar sino también por el hiperrealismo social utilizado para mostrarnos esa diferencias de clases tan palpable, tan marcada; con sus barrios, las relaciones de pareja, los cines como burbuja de salvación para la depresión del proletario o para la ensoñación más pasajera, los juegos de soldados, los discursos a pie de calle, las masas contra el poder establecido, los hombres bala en barrizales semi atrincherados, las revueltas, la violencia implícita o la explícita. Un cine en letras mayúsculas que puede recordar según que secuencias a La regla del juego, de Jean Renoir (todo aquello de la exquisita escena de una fiesta en una casa de campo) o a Los 400 golpes, de François Truffaut (ese clímax oceánico que forma parte ya de mi memoria cinematográfica más exclusiva) y sin olvidarnos de ese paisaje de pobreza urbana presente en la maravillosa Ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica.

La fotografía en blanco y negro es realmente sublime, aún sin ‘el chivo’ (el genial triple ganador del Oscar Emmanuel Lubezki en 2013,14 y 15), quien tuvo que renunciar por asuntos familiares. Una mirada de ángel, descarnada, cruel, real como la vida misma. Secuencias que son un dechado de técnica, infalibles y que además sirven de elemento a la narración y evitan el discurso crítico de quién lo pueda ver como un recurso estético vago o insustancial. ‘Roma’ es el último trabajo de un Cuarón versátil, capaz de contar historias de despertar sexual en ‘Y tu mama también’ (2001), de realizar la mejor entrega de la comercial saga de Harry Potter (‘Harry Potter y el prisionero de Azkaban’(2004), de hablar sobre un agobiante futuro sin natalidad en ‘Hijos de los hombres’ (2006) o de deslumbrar y ganar 7 oscars con esa maravillosa odisea espacial llamada ‘Gravity’ (2013 y con la recaudó 700 millones de dólares en taquilla a nivel mundial).

Una auténtica maravilla donde veremos a una protagonista alejada de los estereotipos de Hollywood, que acepta su devenir, su situación y que lo presenta alejada de grandes discursos. El cine como vida, la vida con el cine, la vida como camino. Viva el cine.

* barrio fundado en 1903 y lugar de residencia de las personas más importantes de la cultura y posteriormente de la política y ejército en México, una zona en la que se asentó la clase alta mexicana durante la primera década del siglo XX y donde quedan suntuosas mansiones y palacetes de inspiración europea como vestigios de aquella época.

TEXTO: Alfonso Asín.

LO MEJOR: La capacidad para enamorar en cada plano por crudo que sea lo que se muestra.

LO PEOR: Que mucha gente se quede sin verla en pantalla grande.

VALORACIÓN:

Banda sonora: –

Fotografía: 10

Interpretación: 8,5

Dirección: 10

Guión: 9

Satisfacción: 9,5

NOTA FINAL: 9,4