‘Proyecto Rampage’: No fastidies, el lobo también vuela

El próximo 27 de abril se inicia oficialmente el verano cinematográfico en los Estados Unidos ( y por extensión, en sus colonias, que somos el resto de países) con Vengadores: Infinity war, película que promete marcar un nuevo récord de recaudación en taquilla en su primer fin de semana. Y lo que viene de EEUU a continuación hasta mediados de agosto no promete ser lo más original del mundo; secuelas en su mayor parte, aunque confieso que algunas atractivas para mí como ver si mantiene el buen pulso la sexta entrega de la saga Misión: Imposible o comprobar si encontramos el sello de J. Bayona en la ya explotada hasta la saciedad saga de Jurassic Park.

Ahora se apuesta sobre seguro y un nuevo jugador ha entrado en el tablero a la hora de marcar las tendencias en Hollywood: el mercado asiático. Por eso ver un producto nuevo, no apoyado en una franquicia, en las pantallas, siempre es de agradecer. Hace un par de semanas el maestro Spielberg nos demostró que está en plena forma con su adaptación del libro de Ernest Cline Ready Player One. Y ahora nos llega “otra idea nueva”, y lo entrecomillo porque su origen no es muy ilustre: un videojuego. Las majors de Hollywood no se matan la cabeza; quien sabe si algún día llevaran al cine las aventuras de Don Limpio, alias Mr Proper, y en se caso, el mas idóneo para encarnarlas será…. Dwayne Johnson.

Quien precisamente protagoniza Proyecto Rampage, una historia fantástica que habla de investigaciones genéticas en principio destinadas a curar enfermedades pero utilizadas por una malvada pareja de hermanos para crear armas de destrucción masiva. Y el componente de marras se libera en varias zonas de los EEUU provocando la mutación de una serie de animales que crecerán descomunalmente y amenazarán con destruir todo a su paso.

A ver, la excusa es poner a trabajar al departamento de efectos especiales de la Warner, por que el público americano vive ya en un mundo alternativo y se aburre de la vida real. Lo que me convence de esta película es que sabiamente van dosificando la dosis de FX de manera que dejan para el tercio final la mascletá. Algunos títulos te saturan ya de efectos en la primera media hora y acabas aburriéndote. Aquí la cosa va in crescendo.

La historia también es mínima pero suficiente. Hay una investigación científica y depende de las manos en las que caigan se puede hacer el bien o el mal. Una carrera contra reloj para frenar a los monstruos, tanto los animales genéticamente modificados, como los meramente humanos movidos por la codicia. Que Dwayne Johnson sea un primatologo y Naomie Harris una investigadora genética es poco creíble, pero forma parte de la fiesta y es una condición necesaria para disfrutarla.

Una pequeña reflexión: como no van a tener problemas los estadounidenses con las armas si el cine lleva mostrando durante décadas a la Policía FBI, ejercito, y civiles portándolas y usándolas con cualquier excusa. De esta manera, todos se deben creer John Wayne o peor, Arnold Schwarzenegger. En fin, sigamos.

Dwayne Johnson es un tío que me cae simpático. Un actor que ha sabido reírse de si mismo pero que se ha echo un hueco en el cine sobre todo de acción. Revitalizador de franquicias, como Fast and Furious o Jumanji, con algún tropiezo reciente como Los vigilantes de la playa, aquí encarna un personaje a mitad de camino entre los que interpretaba en San Andrés y Jumanji ( parece incluso que ha saltado de un set a otro). Su imponente presencia física es la adecuada para lanzarse de aviones, rascacielos o enfrentarse a animales gigantes.

Naomie “moneypenny” Harris, que estuvo nominada al Oscar a Mejor Actriz Secundaria el pasado año por Moonlight, cumple con corrección ( tampoco el papel le da para lucirse) y encarna a una mujer decidida y valiente, aunque sea salvada un par de veces por La Roca. Y Jeffrey Dean Morgan encarna al consabido amienemigo policía gubernamental y muy dispuesto en cualquier momento a empezar a cargarse zombis, perdón, bichos.

Quizás el descubrimiento del film sea la malvada pareja de hermanos que han puesto en marcha todo este jaleo. Malin Akerman es Claire, la espectacular, ambiciosa y retorcida empresaria que no muestra en ningún momento un atisbo de humanidad: Esta perfecta. Y su hermano Brett es Jake Lacey, experto en papeles de atontado, con pocas luces, contrapunto perfecto a una mujer inteligente y manipuladora.

Brad Peyton dirigió a Johnson en San Andrés por lo que ya debe saber que es eso de rodar con actores y una pantalla azul de fondo. Así que el merito del film se lo llevan los responsables de los efectos especiales. Así como yo manifestaba hace escasas semanas en el podcast de habladecine que me aburría eso de ver destruir ciudades por el abuso que se había hecho en los últimos años ( “Pacific Rim 2” es el ultimo ejemplo), debo decir que en esta ocasión me he divertido un montón y que las travesuras de los bichos en la ciudad de Chicago resultan espectaculares y emocionantes.

En resumen, Proyecto Rampage es un mero film de entretenimiento, una más de los que vamos a ver en las próximas semanas, que aunque se base en una idea original y no en una secuela, si que tiene un cierto tufillo a refrito de películas ya hechas ( Godzilla, San Andrés, El planeta de los simios, etc). Pero a mi me entretuvo, pasé un buen rato, por supuesto para disfrutar en una sala grande y con buen sonido, el reparto esta divertido, la historia es tópica pero bien llevada, y los efectos no saturan y emocionan. Que más se puede pedir?

LO MEJOR: El tercio final en Chicago. La secuencia del avión muy “Tom Cruise” (cuanto dan de si las escenas aéreas). Malin Akerman, vestida para matar.

LO PEOR: El espectacular inicio espacial no viene a cuento. El gag final, muy infantil

VALORACIÓN:

Fotografía: 6,5

Banda Sonora: 5

Interpretaciones : 6

Dirección: 6

Guión: 6

Satisfacción: 6,5

NOTA FINAL: 6