‘Plan de chicas’: La amistad como centro del universo

 

A rebufo del éxito de ‘Resacón en Las Vegas’ han ido surgiendo diferentes modelos de largometrajes que giran en torno a la misma idea: reunión de antiguos amigos que termina convirtiéndose en una locura. A esta línea definitoria ahora modifiquen el género, la raza de los componentes o incluso el componente dramático que el director en cuestión le quiera otorgar, siempre bajo un paraguas de comedia divertida y desenfrenada.

Plan de chicas’ es un producto típico afroamericano donde todos los componentes fundamentales de la trama son negros (y los que no hacen papeles muy esquemáticos e irrisorios normalmente), incidiendo en sus costumbres y sobre todo (aquí mi particular bendición) su música. Y es que detrás de una disparatada comedia esta película dirigida por el desconocido Malcolm D. Lee posee un mensaje de unidad, de amistad por encima de todas la cosas y también de ser feliz con la verdad por delante. La historia es sencilla, un grupo de cuatro antiguas amigas deciden reunirse tras años sin juntarse para ir al Essence Festival de Nueva Orleans aprovechando que una de ellas –la más exitosa- tiene unas entrevistas y charlas en relación a sus libros de auto-ayuda. Los cuatro personajes sacaran a relucir sus grandes diferencias actuales pero también los motivos que les han llevado a estar juntas tantos años.

La película cuenta con un reparto destacado dentro de la comedia afroamericana: la también cantante de soul y últimamente volcada casi en exclusivo a la interpretación Queen Latifah, pasando por Regina Hall –protagonista del film y popular por la saga Scary movie–, una divertidamente recatada Jada Pinkett Smith (ya saben, la esposa de Will Smith) y la verdadera sorpresa del film, una Tiffany Haddish muy alocada haciendo que lo chabacano y grotesco tenga un propósito definido y regalando un par de secuencias hilarantes. Ah, ojo con el papel de Kate Walsh y su momento vela.

A la película no obstante se le puede achacar un exceso de metraje solamente entendible por el cúmulo de contenido que el guión escrito por Kenya Barris, Karen McCullah, Tracy Oliver y Erica Rivinoja ha querido introducir. Y es que la película parece un conglomerado de tres films independientes. Por un lado tenemos la clásica reunión de amigas con momentos muy locos (sexo, escatología y ensalzamiento de la amistad), por otro una especia de documental con steady cam sobre las noches en Nueva Orleans y el macro festival de música negra el Essence Festival y, para terminar, un drama de pareja sobre la infidelidad, la presión económica/laboral y el valor de la liberación de la mujer. Todo ello ocasiona que, a pesar de tener momentos muy distraídos e incluso de poder disfrutar de buena música, el film termine por hacerse alargado.

Sin duda no es una buena película. No creo que se sorprenda nadie con esta afirmación. Sin embargo resulta suficientemente atrevida y deja libertad a la locura (no es de esas que pretenden ser progres y resultan rancias con olor a naftalina), posee momentos efectivos dentro de esta montaña rusa de contrapuestos que consigue sobradamente lo que busca: proporcionar un rato de distracción mientras escuchas una muy notable banda sonora en la que aparecen temas en directo o de estudio de artistas como Chaka Khan, The Soul Rebels, Common, Faith Evans, Kool & The Gang, Mariah Carey, New Edition, Maxwell, Ne-Yo, Missy Elliott o Aretha Franklin. Todo un auténtico reparto de lujo.

Texto: Alfonso Asín.

LO MEJOR: La parte musical y las secuencias de baile en Nueva Orleans. Tiffany Haddish, premiada por el Círculo de críticos de Nueva York a mejor secundaria y nominada a los Critics Choice Awards.

LO PEOR: Excesivamente alargada y previsible. Irregular en su estilo.

VALORACIÓN:

Banda sonora: 7,5

Fotografía: 5

Interpretación: 6

Guión: 4

Dirección: 4

Satisfacción: 5

NOTA FINAL: 5,25