‘Norman, el hombre que lo conseguía todo’: Tejiendo redes

Seguro que todos ustedes se han tropezado alguna vez con el clásico individuo que intenta encontrar un punto de conexión nada más conocerles. “¿Tu ibas a jesuitas? Pues yo soy muy amigo de fulanito que jugaba en el equipo de fútbol del colegio”. O bien “¿Dices que has estudiado derecho? Pues el catedrático de penal tiene un hijo que patina con mi sobrina en el Stadium Casablanca”. Remueven Roma con Santiago para encontrar un nexo que, a buen seguro, les hace sentirse en una zona de confort que les facilita relacionarse. “Norman. El hombre que lo conseguía todo” nos cuenta la vida de un tipo de estas características que trata de vivir a costa de tejer relaciones en las altas esferas de la vida social, política y económica. Richard Gere realiza un estupendo trabajo de interpretación para dar vida al protagonista de este título que es una horrenda traducción del original “Norman: The moderate rise and tragic fall of a New York fixer”, película que supone el primer trabajo en tierra estadounidense de su director, Joseph Cedar, un israelí que contaba con 4 películas rodadas en su país y de entre las que destaca “Pie de página” por ser nominada al Oscar a la mejor película extranjera en el año 2011 y por conseguir el premio al mejor guión en el Festival de Cannes del mismo año.

Norman tiene un arranque que me resultó interesante. Muy pronto, este personaje captó mi atención y despertó mi curiosidad por ver qué rumbo tomaba la película. Pensé que, en el peor de los casos, podría descubrir algún método que me sirviera de alternativa al “te invito a un gin tonic en El Callejón” que tantas noches de gloria me ha dado y que empiezo a notar desgastado. Pero no. La película se estanca tras ese buen arranque y solo consigue remontar en los minutos finales para cerrar una discreta tragicomedia, muy bien producida, con una ambientación eminentemente judía (la música y la ambientación provocan en el espectador ganas de leer la Torá) y que se sostiene fundamentalmente por el trabajo de Richard Gere que se rodea de un buen plantel en el que se encuentran Michael Sheen, Charlotte Gainsbourg y Steve Buscemi.

Por cierto, y a riesgo de ser repetitivo con quienes ya me conocen, quien diga tras ver esta película que “no se la cree”, que recuerde dónde se metía el pequeño Nicolas.

Texto: Santi Abad.

LO MEJOR: Richard Gere

LO PEOR: El estancamiento de la hora central.

VALORACION:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 6

Guión: 5,5

Dirección: 6

Interpretación: 7

Satisfacción: 6,25

NOTA FINAL: 6,3

VER FICHA TÉCNICA