“No dormirás”: El sueño de la razón produce monstruos

El principal problema con el que tenían que lidiar los adolescentes protagonistas de la saga “Pesadilla en Elm Street” era intentar no conciliar en sueño porque era en ese preciso momento que sus pupilas se cerraban, aunque solo fuera durante un microsegundo, cuando el fantasma de Freddy Krueger se hacia real y sus vidas corrían peligro. Igualmente, los sufridos ciudadanos de “La invasión de los ladrones de cuerpos” debían mantenerse despiertos para evitar ser colonizados por la especie invasora. No es el caso de los protagonistas de “No dormirás”, película uruguaya en la que los personajes, al contrario, deben permanecer en vigilia para experimentar ciertas alteraciones en su cerebro y unos niveles de percepción imposible de alcanzar en un estado de descanso y plena lucidez.

El director Gustavo Hernández sorprendió hace unos años con un experimento terrorífico filmado en un solo plano secuencia, “La casa muda”, que llegó a conocer incluso un remake hollywoodiense. Ahora se enfrenta a otro proyecto distribuido en España por Filmax, especializada en cine de terror. Y lo hace mezclando drama y misterio, contando la historia de un grupo de teatro vanguardista que propone poner en escena en el marco de un hospital psiquiátrico abandonado una obra de teatro creada por los internos 20 años antes. En este grupo se integra Bianca, una joven actriz que se implicará a fondo en el proyecto y cuyas ambiciones artísticas no impedirán que poco a poco vaya siendo consciente del peligro que entraña un trabajo así.

La propuesta que plantea Hernández no deja de tener un punto de partida arriesgado: supone mezclar arte, psicología, psiquiatría y fenómenos paranormales: y sobre todo, explorar los estados de percepción que se producen entre la vigilia y el sueño. Y ha de discurrir todo el relato en una cuerda floja y ademas sin red, porque, como dice un personaje en un momento concreto, el público no quiere que el artista trabaje con protección. Bueno, eso implica por parte nuestra o bien una mentalidad abierta o bien una cierta inocencia para asumir los acontecimientos que nos relatan, tanto los que ocurren en este mundo como en los otros. La falta de credibilidad en este punto y quizás un desenlace algo artificioso puede haber provocado el rechazo por parte de la critica y publico a esta historia. No ha sido mi caso, que he disfrutado con el trabajo de este director uruguayo ( cosa que no hice con “La casa muda”).

El entorno en el que se desarrolla la historia es perfecto para crear el clima adecuado: un hospital psiquiátrico abandonado. Los amantes de los fenómenos paranormales defienden la teoría de que estos lugares donde se ha sufrido, donde ha habido enfermedad y muerte, son el caldo de cultivo perfecto para la presencia de espíritus, aferrados al mundo en el que pasaron sus últimos días, escenario de dolor y locura. El objetivo de la presencia de ese grupo de artistas en este escenario es comunicarse con esos seres sufrientes por la vía de la vigilia, pues la falta de sueño durante X días permite llegar a conectar con el entorno y sus habitantes. Pienso que Hernández maneja bien ambos espacios, el real y el paranormal, aunque requiere cierta apertura mental del espectador para aceptar sus explicaciones y luego asumirlas como validas o no.

Gustavo Hernández ejecuta una realización elegante e imaginativa a un tiempo, una estilizada planificación visual con muchos movimientos de cámara, travellings y picados, pero de una manera relajada, no persigue marear al espectador con artificios que confunden y no ayudan a avanzar la trama. Si que hay que reconocerle una concesión al público de multisalas al incurrir en algunos pasajes con los típicos sustos facilones ( ¿cuando será posible que alguien salga de repente de un armario sin que ello vaya acompañado de una música estridente para favorecer el salto en la butaca?). Pero combina sabiamente los momentos de tensión y los de terror con otros en los que va desarrollando el argumento e introduciendo la información. El guión firmado por Juma Fodde es dinámico, toda la información es relevante y aunque parece que se centra sobre todo en los dos personajes principales femeninos y deja en la sombra el resto, en realidad lo hace para reservarlos en la sombra y traerlos a primer plano en momentos claves de la historia.

Una película con un gran y potente componente femenino. Belén Rueda compone un papel arrebatador y terrorífico, una directora teatral imponente que lleva sus propuestas hasta las ultimas consecuencias. De la actuación de la actriz depende buena parte de la credibilidad de la historia, pues su rol bordea peligrosamente el histrionismo y la antipatía. Pero su presencia imponente, la manera en la que dirige los ensayos, su frialdad con el grupo, la convierten en un personaje inquietante y perfecto para el genero. Frente a ella, se encuentra Eva de Dominici, actriz desconocida para el publico español, y un autentico descubrimiento, en su papel de Bianca, una chica que sabe lo que es tratar con la locura, dispuesta a adentrarse en el desconocido mundo que le proponen, donde la curiosidad y la ambición artística planean a partes iguales. Resulta curioso ver a Natalia de Molina, cambiar de registro ( y de acento) en un papel secundario que depara alguna que otra sorpresa a lo largo de la trama.

La banda sonora de Alfonso García Aguilar es competente y un tanto efectista, acorde con el genero, y la fotografía de Guillermo Nieto, cercana casi al blanco y negro, varia su tonalidad según el momento y el espacio, distinguiendo con claridad los estados de percepción de los actores, y apostando por el gris nebuloso para las alucinaciones.

Una propuesta arriesgada que mezcla el drama psicológico con los códigos del cine de terror moderno, ejecutada con elegante dirección y puesta en escena, con una Belén Rueda muy “dominatrix” y lejana a otros personajes interpretados en los últimos años dentro del género del terror. Fantasmas del pasado y del presente reunidos en un escenario único y las puertas que se abren para comunicarnos con ellos. Irregular pero tremendamente interesante.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: La pérfida mirada de Alma mientras contempla la culminación de su obra ejecutada por su pupila Melissa. La escena de la bañera y su influencia de “El Orfanato”.

LO PEOR: La resolución final puede parecer un tanto forzada.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7,5

Banda Sonora: 6,5

Interpretaciones : 7,5

Dirección: 7,5

Guión: 6,5

Satisfacción: 7

NOTA FINAL: 7,09