“María Magdalena”: La película que pudo ser y no fue

 

Como ateo reconocido y muy crítico con las religiones (por ellas y sus creencias se han realizado y se siguen realizando las mayores masacres de la historia) tengo un punto de curiosidad alto que hace que me fascinen en cambio la historia, la adaptación de las escrituras, sus connotaciones y diferentes interpretaciones que están poseen. Es evidente que para poder acompañar de la mano una creencia o para dinamitarla en su misma línea de flotación tienes que ilustrarte mucho en dicho contexto. Educado en colegio católico y conocedor de las escrituras, evangelios y Testamentos, siempre criticaré la religión católica por considerarla la religión del miedo y del humo. No del miedo como instrumento opresor para su adoctrinamiento sino el miedo en general (a la muerte, a los pecados) del ser humano como alimento de esa creencia y de su afiliación. El miedo a morir provoca que queramos tener seguros nuestro hueco en ese ‘paraíso’ que nos plantean la mayoría de las religiones, de ahí que el número de población creyente se multiplica exponencialmente al llegar la tercera edad.

Dejando clara mis reticencias al catolicismo, la institución de la iglesia y los abusos de poder realizados bajo ese manto de temor que han infundido sobre la población (tanto noble como plebeya) a lo largo de los siglos me animé a enfrentarme a esta ‘María Magdalena’ de Garth Davis para, fundamentalmente, investigar y contemplar lo que el autor australiano quería contarnos sobre una de las figuras más místicas, potentes y ocultas (eliminada y denostada durante siglos por su clara cercanía a Jesucristo), de la cual era apóstol, así como su más que posible relación sentimental con él (algo tabú que todavía provoca más sospechas sobre la teología y sus intereses además de discusiones entre los historiadores e investigadores de las religiones antiguas).

‘María Magdalena’ posee ciertos valores cinematográficos que no pueden pasar desapercibidos. Por un lado tenemos a un realizador que descubrimos gracias a ‘Lion’, esa película que narra la búsqueda desesperada de un joven hindú adoptado por una familia australiana tras extraviarse en las grandes urbes de la India. Un film que pecaba de emotividad y que en ocasiones rozaba la sensiblería pero que contaba una realidad muy denunciable. Necesariamente denunciable: el tráfico de niños en la India actual. Digamos que este anterior trabajo de Garth Davis no daba pie a pensar que en ‘María Magdalena’ fuéramos a encontrarnos con una historia ni muy filosófica ni muy provocativa, más bien todo lo contrario. Una historia con tendencia a la manipulación aunque con cierto aire instructivo. Davis a pesar de esto adopta el ritmo y el pulso narrativo que requiere el guión de Helen Edmundson y Philippa Goslett de este retrato feminista de empoderamiento de una María Magdalena reconocida por el Papa Francisco como la 13ª apóstol de Cristo, jugando con la fotografía y la –una vez más– superlativa composición musical del tristemente fallecido Jóhann Jóhannsson (junto con Hildur Guonadóttir).

La historia nos muestra a María de Magdala, población en la que residía junto a su familia, y de cómo decide abandonarlos en contra de todas las costumbres y culturas arraigadas en esa época (tachándola de endemoniada por ello) para seguir a ese nuevo movimiento social encabezado por un nuevo mesías de nombre Jesús. El film revela la asfixia en la que vivía una mujer muy adelantada y valiente, que fue una de las personas más próximas al Salvador. Es decir que la película conjuga el verbo del ensalzamiento hacia la denostada (desde el s.VI después de Cristo) figura de María Magdalena, otorgándole una fuerza y una relevancia nunca antes vista. La pena es que el film no ha querido mojarse alrededor de uno de los mayores conflictos sobre la figura de Jesús y de María Magdalena. Dicho conflicto no es otro que todo lo que los testamentos apócrifos y en varias escrituras coptas se ha podido descubrir sobre la posible relación de Jesús y María Magdalena, su posible boda (algo lógico para un judío alrededor de la treintena) y la tenencia de una hija –Sara– a quién muchas de las culturas medievales centroeuropeas la descubren y otorgan una gran relevancia en el futuro de los grandes linajes en Europa (a través de escritos ocultos de la época que hablan de la llegada al sur de Francia de María Magdalena junto a una niña pequeña). A pesar de no entrar en todo el ‘morbo’ que puede llegar a generar la ‘humanidad’ del hijo de Dios, es cierto que la apuesta por potenciar ese figura femenina junto a la plasmación del apóstol Pedro como un apóstol de raza negra (interpretado por Chiwetel Ejiofor) o el ver –en un tono demasiado moroso por momentos y confuso en otros– ese caminar, ese día a día de Jesús de este grupo a lo largo de varios de los pasajes de la Biblia.

Además del oportunismo evidente de estrenar un film de eminente espíritu católico justo a la llegada de la Semana Santa cristiana en España, lo cierto es que el film (de 120 minutos) se ‘vende’ gracias a la presencia de dos grandes estrellas cinematográficas junto a un buen puñado de actores de renombre. Dichas estrellas no son otras que Rooney Mara y Joaquin Phoenix; la primera soberbia como la protagonista del film, emotiva y con poso, el segundo trascendente e intenso, como por otro lado no cabría esperar de un actor como él en un papel como este. Garth Davis ha tenido a su disposición además a actores como Chiwetel Ejiofor, Tahar Rahim o Denis Menochet.

En definitiva, un alegato feminista más (rodada fundamentalmente en Italia) dentro de esta nueva corriente sobre el –justo y adecuado– empoderamiento de la mujer, efecto que demuestra la fuerza del sexo femenino en la sociedad y que, a su vez, borra de un plumazo las malas interpretaciones que la iglesia católica ha realizado a lo largo de las centurias motivado por las confusiones de los varios Testamentos existentes en los que llegan a enredar a María de Magdala, María de Betania e incluso con María Egipcíaca, error que derivó en la inexacta creencia de que la primera, María Magdalena, ejercía la prostitución (arma que encaja dentro del contexto común de las religiones principales en obviar la importancia de la mujer, borrándola de la historia y otorgándose así la exclusividad de la gloria al sexo masculino).

Una película que pudo ser y que no fue que sin embargo tiene un gran interés para –primero- creyentes pero también para quienes tienen ansias de conocimiento alrededor de las sagradas escrituras.

Texto: Alfonso Asín.

LO MEJOR: La música y Rooney Mara.
LO PEOR: Cierto ritmo moroso que hace que algún pasaje se torne plomizo.

VALORACIÓN:
Banda sonora: 8
Fotografía: 7,5
Interpretación: 7
Guión: 6
Dirección: 5
Satisfacción: 5
NOTA FINAL: 6,4