‘Lady Bird’: Preparada para alzar el vuelo

Estoy en la ruina, pero soy feliz. Soy pobre, pero soy amable”. Esta mítica canción (Hands in my pocket) que en los 90 grabó Alanis Morissette puede resumir el espíritu de esta película que, presumiblemente, lo es también de su autora, la “amienemiga” de los aficionados al Cine Greta Gerwig. Un tema optimista en el que Morissette habla de sus contrastes, de los distintos estados de ánimo en los que se encuentra a lo largo del día. Tal y como le pasa una joven californiana llamada Christine, perdón “Lady Bird” ( entrecomillado). Vive con sus padres en la ciudad de Sacramento y ya esta pensando en su futuro universitario. Pero sus ansias de acudir a una facultad del Este del país chocan con la vida real, la crisis económica familiar. Mientras tanto, termina sus estudios en un colegio católico donde vive sus primeros amores y desengaños, sus sueños, su rebeldía frente a lo establecido.

Había correalizado con Joe Swanberg un primer filme en 2008, Nights and weekends. Greta Gerwig sitúa la acción de su debut como directora en solitario en el año 2002, en plena psicosis pos 11-S, suceso trágico para la reciente historia de los EEUU que preside como telón de fondo la (apacible) vida de esta comunidad californiana. Sacramento, aparte de la ciudad donde se desarrollaba la acción de la mítica serie de los setenta “Con ocho basta”, es la ciudad natal de Gerwig por lo que el contexto autobiográfico esta mas que presente. Es más, leer su biografía en Internet es leer el argumento de su opera prima: profesión de los padres, escuela a la que asistió…es una cineasta que despierta mas odios que simpatías; por mi parte, he visto alguno de sus trabajos y no me pone cardíaco como a muchos, lo que me ha permitido afrontar esta película limpio de prejuicios, aunque tras ver el resultado final no se puede negar que ha realizado un estimable trabajo.

No hay nada nuevo bajo el sol en el argumento de esta película. La hemos visto mil veces. Por eso, aun más hemos de reconocer el talento ( o la habilidad) de la directora para vendernos lo mismo pero con un soplo de aire fresco. Su secreto es lograr una dirección ágil, no reparar en los acontecimientos más de lo necesario, ver pasar el tiempo ( en este caso, el año escolar previo a la marcha a la Universidad) con agilidad, combinando escenas breves con otras más largas en las que considera necesario reparar. Y sobre todo, humanizar a los personajes.

Porque la Lady Bird del titulo es una chica normal, con infulas de ser diferente al resto pero, en el fondo, cayendo en todos los tópicos de manual de los adolescentes. No es extrema a su pesar: puede tener una rabieta en un minuto para pasar a consolar a un amigo en el siguiente. “Lady Bird” es una chica a punto de volar del nido, pero, mientras tanto, cumplirá con el decálogo de todo buen adolescente: enamorarse del chico equivocado, coger una borrachera, perder la virginidad, aprender a conducir….todo de manual, pero con frescura y empatizando con ella. Los que han acusado a Greta Gerwig de pedante no pueden decir lo mismo de su “alter ego” en la película.

De las relaciones de Christine con su entorno, la más marcada es la que tiene con su madre. EEUU es el país donde se pueden realizar los sueños, dicen ellos. Y California no es la América profunda, a pesar del carácter provinciano de Sacramento. Pero recuerdo cuando estuve en un motel de Los Ángeles que el recepcionista tenia otro trabajo, aparte de éste, que necesitaba para poder pagar las facturas, y debía recorrer 60 km cada día para llevarlo a cabo. El tema económico está presente permanentemente en la vida de esta madre que ha de doblar turnos para poder mantener a su familia. Eso agria las relaciones con una hija que aun no es consciente del coste de las cosas y se siente cohibida por convivir con gente de clase social superior. Las discusiones y reconciliaciones de madre e hija son continuas, creíbles y emotivas.

Su otro gran amor es Jules, su mejor amiga. Dos chicas que se escapan del prototipo de adolescente de instituto. No muy agraciadas físicamente, ni preocupadas por su aspecto, pero con inquietudes y rebeldía. Y por encima de desencuentros, alguien en quien apoyarse siempre.

Tenemos reciente la película de Clint Eastwood “15.17 Tren a Paris” que hacia un reflejo de las escuelas católicas muy estereotipada, cercana al fanatismo religioso tanto por parte del profesorado como de los progenitores. La visión ( y quizás el recuerdo) de Gerwig de su paso por un colegio católico es respetuoso. Aparte de todos los ritos ( misas, rezos, charlas), hay propuesta educativa, de estimulo al alumno. Y un intento de cercanía. Por supuesto, la vena rebelde aflora como lo demuestra la escena del polideportivo y la respuesta de Christine a la mujer que está dando una charla antiabortista.

Siempre hemos pensado que, salvo Nueva York y California, el resto de los EEUU es aquello que denominamos “América Profunda”. Pero Sacramento es también costa oeste y la protagonista también quiere huir de un sitio donde parece ahogarse. Esta es la dicotomía que representa la ciudad natal, un lugar del que queremos huir pero al que amamos más de lo que pensamos.

Algún día, y espero que sea pronto, Saoirse Ronan ganará un Oscar. Tiene solo 23 años pero ya acumula tres candidaturas. Ella hace suyo sin histrionismos a esta chica que tiene el sueño de estudiar en una universidad neoyorquina ( ya veremos si al final ese sueño es tan idílico como ella se piensa que va a ser). Una chica dulce y temperamental, rebelde pero a veces conservadora. Uno de esos papeles aparentemente sencillos que una actriz como ella hace grande. Junto a Ronan, la veterana Laurie Metcalf consigue su primera candidatura al Oscar que podría ganar con permiso de Allison Janney. Su papel de madre permanentemente preocupada por su hija y la economía familiar pero al tiempo tierna y sensible es excelente y también lo acomete sin excesos.

A Lucas Hedges y Timothee Chalamet los acabamos de ver, respectivamente, en “Tres anuncios en las afueras” y “Call me by your name”, éste en un papel no opuesto del todo al de la película de Guadagnino pero que no consigue la simpatía del espectador. Un chaval al que vamos a ver mucho en los próximos años. Tracy Letts es el depresivo y buen padre, también visto en “ Los archivos del Pentágono”.Y la novel Beani Feldstein es Jules, la amiga de Christine, que interpreta con naturalidad y desparpajo.

La música original compuesta por Jon Brion es correcta y funcional, siendo mas interesante la banda sonora de canciones que suena de fondo, desde temas de Stephen Sondheim para el musical “Merrily we roll along” que ensayan los alumnos de la escuela, hasta la citada Alanis Morissette.

Hay que reconocer talento en Greta Gerwig para contarnos de manera distinta lo que ya hemos visto anteriormente. Con “Lady Bird” logra un trabajo fresco y estimulante, aprueba con nota y la hace justa merecedora de, al menos, todas las candidaturas que ha recibido su película en los distintos certámenes que se celebran en los primeros meses del nuevo año.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: La escena de la charla antiabortista. Las conversaciones/discusiones madre e hija. La emotiva “no despedida” en el aeropuerto.

LO PEOR: Nada. Dura lo justo, no da tiempo a que haya tiempos muertos y deja un poso de cierta tristeza en su desenlace.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 6

Interpretaciones : 9

Dirección: 8

Guión: 8

Satisfacción: 7,5

NOTA FINAL: 7,60