“La mujer que sabía leer”: El amor en tiempos de Napoleón III

 

Ya he comentado en otras críticas que el cine francés de los últimos años no me termina de convencer, salvo alguna excepción como “Custodia compartida” o las notables “120 pulsaciones por minuto” y “Maria by Callas”, pero en esta ocasión también tengo que aplaudir el primer trabajo en la dirección de largometrajes de la cineasta Marine Francen, que tuvo su presentación en el pasado festival de cine de San Sebastián, en donde tuve la suerte de verla por primera vez, ya que formaba parte de la sección Nuevos directores-Kutxabank en donde están integradas primeras o segundas películas de directores desconocidos, y que en muchos casos se convirtieron en grandes realizadores reconocidos internacionalmente con sus siguientes proyectos.  La historia se desarrolla a mediados del siglo XIX en una pequeña localidad que sufre el asedio y la represión por parte de las tropas de Napoleón III, que mataron a un hombre y se llevaron como prisioneros a todos los varones de ese pueblo. Las mujeres se quedaron solas y con la incertidumbre de que habrá pasado con sus maridos o parejas, y con la promesa de que si un hombre se presenta en ese lugar tendrán que compartirlo entre todas. Como era lógico teniendo en cuenta el arranque de la historia aparecerá Jean, un joven enigmático, que tampoco quiere hablar mucho de su pasado, y que se enamorará de Violette, la protagonista de la película. A partir de ese momento surgirán las lógicas rencillas, los celos y las inquietudes entre el resto de mujeres, y el espectador irá descubriendo la evolución de esas relaciones personales poco a poco con algún giro interesante.

La película está bastante bien desarrollada, gracias al guión escrito por la directora en colaboración con Jacqueline Surchat y Jacques Fieschi, y al gran trabajo interpretativo de Pauline Burlet, a la que conocimos en su papel de hija de Marion Cotillard en la excelente ” El pasado ( 2013 ) ” dirigida por Asghar Farhadi, y que realiza una excelente composición interpretativa, haciendo creíbles los pasos dados por su personaje, una joven que tiene que tomar una difícil decisión, y que está bien en las situaciones románticas y en las más dramáticas actuando con gran naturalidad. Las secundarias cumplen en sus apariciones, destacando Iliana Zabeth como Rose y Géraldine Pailhas en el de Marianne. Por contra no me convence tanto el trabajo de Alban Lenoir, en el papel de Jean, que no trasmite lo suficiente y que no está al nivel de sus compañeras de reparto. El tema central me recuerda mucho al de “La seducción”, la última película dirigida por Sofia Coppola ( que adapta el clásico “El seductor” de Don Siegel ), con unas mujeres aisladas en medio del conflicto bélico y que la aparición de un hombre alterará sus relaciones y la tranquilidad diaria. Ambas están dirigidas por mujeres y la diferencia es que en esta película la historia se desarrolla en el siglo XIX en Francia y en la que tiene a Nicole Kidman y Kristen Dunst como protagonistas en la misma época en Estados Unidos.

Otro de los aciertos de la película es su calidad artística y técnica, en especial la fotografía de Alain Duplantier, que emplea de manera acertada un formato 4:3 y que funciona bastante bien y me cuesta imaginarme esta misma historia con una imagen en el tamaño estándar, lo mismo que me sucede con “Mommy”, una de las mejores películas de Xavier Dolan. Los trajes diseñados por Pascaline Chavanne, una de las mejores en la actualidad en esa faceta en el cine francés y que ha sido candidata a 8 premios César por sus trabajos en la categoría de vestuario, el más reciente el de “Barbara” de Mathieu Amalric, y que tiene únicamente un galardón en los Goya franceses, en 2014 por “Renoir”. Unos vestidos que representan muy bien los trajes de esa época, con una gran variedad de colores.  El final me parece bastante interesante, sobre todo porque no es el esperado, y aunque la propuesta no es fácil, teniendo en cuenta su ritmo pausado, puede gustar a los aficionados al cine de época y a los melodramas románticos clásicos.

Texto: Guillermo Navarro.

LO MEJOR: El diseño de vestuario y la dirección de fotografía. La actuación de Pauline Burlet. 

LO PEOR: La interpretación de Alban Lenoir. Tarda en arrancar.

VALORACIÓN: 

Fotografía: 8

Banda sonora: 6

Interpretación: 6,5

Dirección: 7

Guión: 6,5

Satisfacción: 7

NOTA FINAL: 6,83