‘La Cordillera’: Las manos que dirigen nuestro destino

Una de las pocas cosas en las que estoy de acuerdo con el polémico critico de cine Carlos Boyero es que cualquier película que tenga a Ricardo Darin dentro, contiene ya un plus de interés. Es más, si sale Darín, hay que verla. Hay algo en este gran actor que cautiva y convence, todas las lineas de dialogo que salen de su boca se consumen con sumo interés, como si detrás de ellas estuviera la clave para descubrir un tesoro. Y si ademas, el papel que interpreta es nada más y nada menos que el Presidente de la República Argentina, todavía más.

La Cordillera se ha presentado en el último Festival de San Sebastian (después de su paso por Cannes) donde Darin recibió un merecidísimo premio Donostia, el primero concedido a un actor latinoamericano. En esta película, Darin es Hernán Blanco, como decimos Presidente de Argentina, que se reúne con sus homólogos sudamericanos en un hotel en la cordillera andina de Chile para tratar la posible creación de una gran empresa petrolífera. A las trascendentales decisiones a tomar sobre este tema, Blanco tendrá lidiar con un posible escándalo de corrupción de su gabinete en el que esta inmerso tangencialmente su hija, cuya presencia en la zona abrirá profundos y olvidados traumas emocionales.

Como se desprende de la sinopsis que acabo de relatar, La Cordillera son dos películas: una es Política pura. La descripción de sus entresijos, las conversaciones, las alianzas, las traiciones…y todo explicado de una manera clara, para la comprensión del espectador. Quien lo iba a decir cuando este tipo de tramas suelen ser tan enrevesadas que al final uno capta una parte del conjunto. De entre todos los mandatarios, el director Santiago Mitre se centra en unos pocos: uno es altivo, con el mentón elevado, como si pretendiera ser un Emperador; otro es conspirador y conspiranoico, y el tercero te dice lo que tienes que hacer con una sonrisa seguro de que tiene el poder ( y el dinero) suficiente para conseguirlo. Si han visto la película, sabrán quien es quien.

Entre ellos, Darin es calificado como un presidente invisible, criticado por algún medio como un hombre sin poder de decisión. Pero estos son al final quienes deciden si la balanza se inclina en un sentido u otro. Recuerdo que en los ochenta se acuño el termino “partido bisagra” para el Centro Democrático y Social que lideraba el anterior presidente Adolfo Suárez. En este papel Darin esta magnifico. Bajo su apariencia educada, introspectiva, afable se esconde la mente fría, calculadora. En este sentido, los personajes interpretados por Elena Anaya y Christian Slater comparten las mejores lineas de dialogo con él y son los que permiten aflorar ante el espectador la verdadera personalidad del presidente Blanco.

La parte política del film es, para mi gusto, la mejor. Pero como he dicho, hay otra trama en las antípodas de ésta. Una que se orienta hacia el thriller psicológico, de tintes hitchcocknianos, que sorprende por su complejidad, que al principio parece que no casa bien con el resto de la historia, pero que en realidad es importante para la esencia de la trama, que es terminar de perfilar la oscura y ambigua personalidad de Blanco. Quizás sea la parte que mas puede desorientar al espectador pues es la que menos respuestas recibe. Digamos que el suspense queda en suspenso.

El director Santiago Mitre ya sorprendió hace dos años con la dura y polémica Paulina, en la que la violación de una abogada no le impide proclamar su perdón en aras de una conciencia política y social. En la Cordillera, Mitre, autor también del guión divide a la audiencia, aunque de otra manera, no revelando todos los detalles de una trama con el consiguiente peligro de insatisfacción del espectador que puede no aceptar el que no le den todas las respuestas a las cuestiones planteadas. Para Mitre no es importante darlo todo masticado, sino apuntar hechos y cuestiones que ayudan a perfilar la ambiguedad de personaje de Darin. En su labor de dirección, se beneficia de los impresionantes escenarios naturales y con el fotógrafo Javier Julia nos brinda unos espectaculares planos que recalcan la majestuosidad y carácter inhospito del entorno y también el aislamiento de los políticos para decidir sobre nuestro futuro.

Como he dicho, Darin esta una vez mas inmenso en la elaboración de un papel que esconde muchos matices con una extraordinaria economía de medios. No se le puede acusar de histrionismo. Lo mejor de su personaje son los silencios previos a las preguntas que le efectúan. Y los segundos que se reserva para contestar vaticinan una respuesta demoledora. En este momento se encuentra rodando la nueva película del realizador irani Asghar Farhadi junto a Penelopé Cruz, Javier Bardem, Eduardo Fernández, Inma Cuesta, Barbara Lennie…espectacular.

Junto a él y aparte de la breve intervención de Anaya y Slater, mencionar, como rostros conocidos para el espectador español, la inquietante actuación de Dolores Ponzi, que parece reflejar en su triste personalidad los pecados heredados de su padre, y la de Daniel Giménez Cacho que interpreta al intrigante presidente de México

Y como nexo de unión de este proyecto con el de Asghar Farhadi se encuentra Alberto Iglesias, que pone la música a ambos trabajos y que en La Cordillera realiza una vez mas una gran labor, una música inquietante estructurada en cuatro suites, una de las cuales encierra como titulo uno de los leit motiv del film: “¿usted cree en el mal, presidente?”

La Cordillera es una película compleja, que requiere la complicidad del espectador para poder asumirla: así como en la parte política pienso que recibirá toda la información, en la parte emocional puede encontrar algunas bajas en la audiencia. Con todo, un film digno, de factura impecable, grandes interpretaciones y un mensaje inquietante sobre el calado de las personas que dirigen nuestras vidas.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Una vez más, Darín. La intriga política. La Banda Sonora de Alberto Iglesias. El cierre del film, la ultima pincelada en el retrato de un hombre misterioso.

LO PEOR: Que no termina de cerrar algunas tramas. Ese cierre final, que a muchos puede saber a poco.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 8

Interpretaciones : 8

Dirección: 7

Guión: 7

Satisfacción: 7

NOTA FINAL: 7,33

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