“La casa junto al mar”: El reencuentro familiar en Calanque de Méjean

 

El veterano Robert Guédiguian vuelve a su cine de personajes, de historias sencillas, que casi siempre se desarrollan en Marsella o en localidades cercanas, en donde aborda asuntos sociales relacionados con sus ideales progresistas, después de un intento de abordar un proyecto más complejo, pero en mi opinión fallido, como el de “Una historia de locos ( 2015 )”. Prefiero este cine del director marsellés antes que películas como la citada anteriormente u otras de géneros diferentes como “Marius y Jeanette ( 1997 )” o “Lady Jane ( 2008 )”. Ese cine tan sencillo, en donde parece que no sucede nada, pero que se cuentan bastantes cosas gracias a los textos escritos casi siempre por él mismo o adaptando uno ya existente, me parecen propuestas interesantes, que no me aburren y siempre me apetece ver su nuevo proyecto. Pero no encuentro una magnífica película dentro de su filmografía, ya que por algún motivo le falta arriesgar algo en las historias para ser más redondas. En esta ocasión vuelve a presentar una película cuya historia se desarrolla en la bahía de Marsella, en concreto en Calanque ( ” cala ” en español ) de Méjean, un lugar paradisíaco situado a las afueras de Marsella ( por eso del título original de la película, “La Villa” ), y que está rodada en ese enclave de gran belleza, un lugar que el director conoce muy bien, por haber nacido en Marsella, y ser el lugar en donde pasa gran parte de su tiempo libre junto a su mujer Ariane Ascaride, la también actriz y protagonista de gran parte de su obra. La película tuvo su presentación en el pasado festival de Venecia, en donde no recibió ningún premio del jurado oficial, pero sí dos paralelos ( el Signis y el Unimed ), y posteriormente formó parte de la sección Perlas del festival de San Sebastián, en donde puede verla. Su carrera de premios culminó con la candidatura al César en la categoría de actriz secundaria para la joven Anaïs Demoustier. Un director ignorado por los premios de la academia de cine francesa, ya que nunca ha ganado un César, y únicamente ha sido candidato por “Marius y Jeanette” por partida triple ( productor, director y guionista ).

 

La propuesta se inicia con una escena en donde Maurice, un señor mayor, sufre un infarto en el patio de su casa, y queda en estado vegetativo. Este suceso hará que su hija y sus dos hijos se reúnan en esa pequeña localidad, y surgen los recuerdos del pasado y planifican el futuro en un invierno en donde la ciudad está casi desierta, únicamente ocupada por un matrimonio mayor amigo del padre, algún que otro hombre, y los pescadores. Angéle es una actriz de teatro de éxito que lleva 20 años sin aparecer por su localidad natal, y que en esos días recuerda sucesos trágicos que tuvieron lugar en ese lugar y que motivaron su larga ausencia. Ariane Ascaride lo hace bastante bien en el papel de esa mujer atormentada por su pasado. Joseph es un profesor que tiene una relación con Bérangère, una de sus alumnas mucho más joven que él, y que regresa a esa localidad pesquera. Jean-Pierre Darroussin, uno de los habituales del cine de Guédiguian, interpreta al maestro que lo está pasando mal ante el grave problema de salud de su padre, mientras que Anaïs Demoustier es su pareja en la película e intenta animar a la familia ante la dura situación. Ambos están bien, sin ser la mejor actuación de sus carreras. Gérard Meylan, otro actor que ya ha trabajado con el director francés, y menos conocido que sus compañeros de reparto, es Armand, el hijo que vive en Calanque de Méjean y que se ha hecho cargo del negocio familiar, un restaurante. Yann Trégouët en el papel de Yvan, el médico que acude a diario para ver el estado de salud de Maurice, Jacques BoudetGeneviève Mnich, en el papel de Martin y Suzanne ( los padres del médico ), y Robinson Stévenin, un admirador de Angéle como actriz, completan el reparto. Tanto los protagonistas como lo secundarios están muy bien diseñados, y sin ser una película con grandes actuaciones al menos cumplen.

La historia aborda temas tratados en otras películas del director, como la dignidad de las personas, los principios y la izquierda social actual, la inmigración ( este asunto es el que funciona peor, y no me convence como está tratado ), el paso del tiempo y el vacío de las pequeñas poblaciones cuyos habitantes se han trasladado a las grandes ciudades. La música está ausente durante casi toda la película, lo que me parece un acierto, y únicamente suena en una escena de manera suave, lo que nos permite apreciar mejor la naturaleza y su entorno, así como las conversaciones de los personajes sin algo externo que distorsione el relato. Hay bastantes flashbacks de corta duración, y que están bastante bien colocados, para dar a conocer algún asunto del pasado que pueda quedar en el aire para el espectador. Los relacionados con el pasado de Angéle me parecen un acierto, y el resto en general me parecen prescindibles ( salvo una que tiene lugar en las navidades de hace bastantes años, cuando la localidad tenía más habitantes ). Una película recomendable al público de mediana edad y a los mayores de 70 años por contar historias familiares sencillas, en un tono dramático fáciles de comprender y de asimilar, y no tanto al público más joven por su ritmo pausado. Por supuesto los que adoran el cine del director, que son bastantes personas, no se la pueden perder, porque nos encontramos ante una de las películas más personales de Guédiguian.

Texto: Guillermo Navarro.

LO MEJOR: La sencillez del relato.
LO PEOR: El asunto de la inmigración no está muy bien desarrollado.

VALORACIÓN:

Fotografía: 6,5
Banda Sonora: –
Interpretación: 7
Dirección: 7
Guión: 6,5
Satisfacción: 6,5

NOTA FINAL: 6,7