‘Historias de una indecisa’: Tomar una decisión…¡¡o no!!

He de reconocer que algo hay detrás de la toma de decisiones que no nos acaba de gustar. Miedo patológico al error, pánico enfermizo al fracaso y sobre todo, al juicio popular. Escuchar las palabras “te has equivocado” o “ya te lo dije” suele ser la más penosa de las puñaladas que podemos recibir. El error aunque sea inherente a nuestra propia existencia, no casa bien con la educación recibida. Estamos educados para triunfar, nadie se acuerda del segundo.
A lo largo de mi dilatada trayectoria (totalmente errática, ya lo digo yo, jajaja) me he ido topando con padres que fuerzan a sus hijos a algo, que ni les gusta ni han pedido. Padres que proyectan sus frustraciones que pretenden que sus hijos alcancen las cotas que ellos, por propia ineptitud no han conseguido, les recuerdo sin ir más lejos a Tonya Harding de la que hablamos hace unas semanas. Y del fracaso ya ni hablamos. Y se lo dice un tipo que cuando va a comprar una camisa (les juro queridos amigos que para eso soy un auténtico desastre, siempre pongo al retortero a tres o cuatro dependientas de la sección “vestir a Elefantes” y alrededores de unos conocidísimos Centros Comerciales muy importantes pero de los que no les diré el nombre por eso de la Ley de publicidad y porque no abonan royalties, joé¡¡¡¡, pero sé que ya lo suponen vds., jejejeje, son vds. Mucho más listos que yo) suele salir o bien con lo que no le convence o bien cargado como una quinceañera con la creditcard de su padre.
Todo este ladrillazo que les acabo de pegar a modo de introducción, poco tiene que ver con el film que nos ocupa, bueno algo. No es una película como pudiera ser I, Tonya por ejemplo, que desprende mucho mal rollo con los padres. Para nada, es una comedia francesa muy blanquita, muy amable que en ningún momento pudiera generar algo de tensión. Ni lo pretende.

Juliette es una madurita que el tema de las decisiones, incluso las triviales, lo lleva bastante mal, es totalmente incapaz de tomar una decisión sobre cualquier cosa. Así que incluso a los 40, todavía pide a su padre y a sus dos mejores amigas que elijan todo por ella. Después de casi cargarse a su último novio por no saber si churras o merinas, y tras una bonita depresión, decide cambiar totalmente de registro y su vida da un cambio radical cuando conoce al encantador Paul y intrépido Etienné. Esa locura aparentemente, le ha dado resultado. Ahora habrá que ver cómo se desenvuelve en un terreno minado en el que no está acostumbrada a moverse.
Me he acordado de repente de la infumable “la del karma” -como quiera que se llame- que tocando aproximadamente el mismo palo, es diametralmente opuesta a lo que aquí nos cuenta el autor.
Adaptación cinematográfica de la novela escrita por el propio director Eric Lavaine (Vuelta a casa de mi madre) e interpretada por Alexandra Lamy (Jamais le premier soir), Arnaud Ducret (Les ex), Jamie Bamber (Money), Anne Marivin (Chez nous), Sabrina Ouazani (Ouvert la nuit), Lionnel Astier (Le fantôme de Canterville) y Jérôme Commandeur (Babysitting 2) como más destacados.

Es una comedia romántica francesa, evidentemente no hay la maldad inherente a los vecinos, ya saben una comedia blanca y que con una simpleza quizás exagerada, hace que se vea con facilidad y puedan Vds. pasar una agradable tarde en las butacas de su cine preferido. Seguramente esa naturalidad con la que está planteada sea eje principal de que no quede como una pastelada más.

Texto: Francisco Camacho.

LO MEJOR: Relato simple y directo, sin recovecos que nos pretendan impresionar.
LO PEOR: Que hayan rodado el inicio de la película en los jardines de casa sin que me hayan pedido permiso. No estaban como me gustaría que los hubieran visto.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7
Banda Sonora: 6
Interpretación: 6
Dirección: 6
Guión: 5
Satisfacción: 6

NOTA FINAL: 6