‘Handia’: El mundo cambia bajo la superficie

Hace tres años, un grupo de cineastas vascos irrumpía en el panorama cinematográfico con una pequeña película hablada en euskera, Loreak. Presentada en el Festival de San Sebastián de 2014, sorprendía por contar con gran sensibilidad un entramado de historias que tenían a tres mujeres como protagonistas y unos ramos de flores que alteraban sus vidas. La película conseguía dos candidaturas aisladas pero importantes ( Película y banda sonora) en la edición de los premios Goyas y 6 en los premios Feroz de aquella temporada. Y para sorpresa de muchos, fue la elegida para representar a España en los Premios de la Academia de Hollywood aunque no llegó a estar entre las cinco finalistas.

Con este titulo, Jon Garaño y Jose Mari Goneaga en la dirección junto con Aitor Arregi en el guion, hacían su carta de presentación. Tres años después, vuelven de nuevo a la carga con la plataforma que supone el Festival de San Sebastián y con una obra mucho mas ambiciosa. Una historia basada en hechos reales, que cuenta la historia de dos hermanos en la Guipuzkoa del siglo XIX, Martín y Miguel Joaquín; obligado el mayor a participar en la Primera Guerra Carlista, a su vuelta al caserío descubre que su hermano, afectado por Gigantismo, ha crecido desmesuradamente. Acuciados por la miseria y las deudas, ambos hermanos son convencidos por un empresario para exhibir a Joaquín por los pueblos. El negocio funciona a nivel local, expandiéndolo a nivel nacional y visitando varios países de Europa.

A pesar de ser una historia que transcurre en varias localizaciones y en una época pasada, lo que supondría de entrada un considerable esfuerzo de producción, Handia es una obra profundamente intimista. No tiene vocación de súper producción; es mas, las primeras secuencias del film que narran el tiempo en el que Martín, el hermano mayor, pasa en la guerra, revelan lo ajustado del presupuesto ya que las batallas se ruedan con primeros planos y prevaleciendo el cuerpo a cuerpo por encima de las escenas con muchos figurantes.

Una vez que la historia comienza a rodar, el tono que los directores imprimen a la película está en consonancia con la época en la que transcurre, con el temperamento de los personajes, con la dura vida que llevan, llena de miseria y penurias incrementadas por el hecho de estar en el bando perdedor. Son seres fríos, tristes, sin ilusiones. La fotografía de Javier Aguirre no es preciosista como correspondería con un paisaje como el que disfrutan en el Norte. Esta llena de niebla, frio y nieve. La guerra para Martín y el desmesurado crecimiento de Joaquín serán las astillas que condicionen su personalidad. También se establece un símil entre el hecho de crecer físicamente y el hecho de crecer en la vida , unas veces en el sentido de enriquecerse mas y mas sin que ello conlleve en última instancia a ser mas feliz; y otras veces en el sentido de crecer como persona.

La salida al mundo exhibiendo al “fenómeno” sera una fuente de ingresos pero también de fricciones entre ellos. Los celos, la ambición, los estigmas del pasado, las consecuencias de la fama. Pero también será un periodo de crecimiento personal para Joaquín, pues sera consciente de su valor y su consiguiente poder de decisión sobre su futuro. Pasará de no entender bien lo que pasa a su alrededor a dar un golpe de mano. Los contrastes mas profundos se producen, no cuando salen de España, sino en su propio país. El encuentro con los señores científicos o con la mismísima Reina Isabel pondrá de manifiesto las diferencias lingüísticas y culturales entre individuos dentro del mismo país.

Al final no hay buenos ni malos en esta historia. Martin quiere prosperar para salir del entorno familiar, incluso para iniciar una nueva vida fuera de España. Joaquin quiere sacar adelante el caserio. En ambos casos, su ambición es licita y en cierto modo comun: salir de la miseria.

Joseba Usabiaga y Eneko Sagardoy encarnan respectivamente a Martín y a Joaquín. Personalmente no me convence la interpretación del primero, plana, carente de expresividad y emoción. Mucho mas estimulante es la de Sagardoy, que transmite en todo momento la incredulidad de quien observa desde su atalaya a los seres que se mueven y confabulan a sus pies. De todas maneras, yo he visto la versión doblada, que es la única versión que se ha estrenado en Zaragoza. Handia, como ya sucedió con Loreak, esta rodada en euskera, y además en español, ingles y francés. De esta manera se producen situaciones absurdas pues estas escuchando todo el tiempo a los personajes vascos hablar castellano y cuando llegan a Madrid se dice que no se les entiende porque hablan en euskera. Aunque en España hemos crecido con el doblaje y ha habido magníficos profesionales, cuando en una película española se dobla a los actores todo resulta mas falso y postizo. Quizás la frialdad que me transmite la película venga incrementada por el hecho de escuchar a los actores con voces que no son las suyas.

Aitor Arregi ha situado a Jose Mari Goneaga en las labores de dirección y junto a Jon Garaño realizan una trabajo que se para en los detalles y que cuenta la historia de un “bicho raro” para el mundo que, en realidad, es la historia de un pueblo que siempre ha sido un ente extraño en el panorama español. Plasman la máxima belleza visual posible ayudados por la excelente banda sonora de Pascal Gaigne.

Un paso adelante en la carrera de este grupo que se atreven a ir al pasado para contar una leyenda, la historia de un monstruo, un hombre elefante de la época, un ser de mirada triste que desde su 2, 20 metros ve como se le escapan las oportunidades que la vida da a los seres denominados “normales” mientras vive aislado en su soledad. Una historia fría pero llena de belleza y sensibilidad.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Eneko Sagardoy y su rostro incrédulo. La escena con la Reina Isabel, un zasca en toda regla a la monarquía.

LO PEOR: Haberla visto doblada. Que a pesar de la belleza y sensibilidad del conjunto, no conecto plenamente con los personajes.

VALORACIÓN:

Fotografía: 8

Banda Sonora: 7

Interpretaciones : 7

Dirección: 7,5

Guión: 7

Satisfacción: 6,5

NOTA FINAL: 7,2

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