‘Gru 3. Mi villano favorito’: Lo vintage como enemigo

 

Son cada vez más las series o película con espíritu revival, en tono melancólico o lúdico, bien ya sea por su diseño y temática o bien por ser en sí misma un remake de un film de años atrás. No me pararé a enumerarlas ya que seguro que ustedes ya tienen varias en mente, pero lo cierto es que la ausencia de ideas que inunda la industria cinematográfica fomentan este tipo de ideas o proyectos. ‘Gru 3. Mi villano favorito‘ emerge como tercera entrega de un fabuloso proyecto que, a pesar de claros signos de erosión, refrescará la acalorada existencia de jóvenes y mayores precisamente a través de una crítica hacia el exceso de cultura ochentera (la cual disfruté y disfruto convenientemente).

El tándem que tanto éxito logro y que ha hecho de Illumitation Entertainment una de las productoras más prósperas y exitosas (Chris Renaud y Pierre Coffin), se separa en esta ocasión -Renaud está completamente centrado en la franquicia de ‘Mascotas’- para conformar un nuevo equipo que ha dado luz a esta tercera entrega del genial villano favorito: Pierre Coffin, Kyle Balda (ya junto a Coffin en ‘Los Minions’) y el debutante Eric Guillon. Sinceramente da que pensar: ¿El producto flojea por su desgaste o está motivado por la ausencia del genial Renaud?

En ‘Gru 3. Mi villano favorito‘ tendremos el humor habitual aunque con algo menos de gracia, a los Minions demostrando que son más válidos como robaescenas que como protagonistas de un film propio y la aparición de un nuevo miembro de la familia de Gru: su hermano Dru. Esta tercera entrega presenta además, rodeado de glamour y grandes temas musicales -ochenteros-, un enemigo divertido y muy trabajado (Balthazar Pratt, como un pequeño ruiseñor inadaptado a los tiempos y anclado en el pasado) que goza de una presentación por todo lo alto. Gru tratará de detenerlo mientras conoce a su hermano quien quiere reclutar de nuevo hacia el lado de la villanía. ¿Frenará Gru a Balthazar? ¿Podrá lo contemporáneo vencer al anclaje pasado?

El film es inevitablemente divertido para los más pequeños pero queda muy lejos de las absolutamente brillantes ‘Gru’ y ‘Gru 2’. Se reirán, pero menos. Lo cierto es que es brillante el diseño de personajes y la gran imaginación que muestran, sin embargo no atinan con la aparición de Dru. Con él llega gran parte del hastío del film (nada que ver con la simpática aportación de Lucy a la franquicia) y es que, quieran o no, son personajes muy parecidos -físicamente y por voz, aunque Florentino Fernández modula y diferencia las voces- que provocan un cansancio mayor en su figura. Tampoco ayudan, seamos sinceros, la disgregación que se hace de las historias. Me explicaré. Por un lado las peripecias con Pratt, por otro los Minions, y fundamentalmente a Gru con Dru. El engranaje no funciona igual y a pesar de querer enmendarlo con las armas que definitivamente critican (el espíritu revival ochentero del villano con indumentaria y música) no lo logran, culminando un producto aseado pero sobre el que domina un poso de ligera decepción.

A pesar de lo comentado el film tiene ritmo, es muy colorido y se hará muy disfrutable para quienes disfruten de la música de Michael Jackson, Madonna o Phil Collins. Me despido deseando que el equipo de Illumination retome la senda de la brillantez para la -irremediable- cuarta entrega.

Texto: Alfonso Asín.

LO MEJOR: El diseño de Balthasar Pratt. La música y las referencias a la cultura pop.

LO PEOR: Dru y el desgaste sobre los Minions.

Valoración:

Fotografía: 7

Banda sonora: 7

Interpretación: –

Dirección: 5

Guión: 5

Satisfacción: 5,5

Nota Final: 5,9

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