‘Ganar al viento’: Una de superhéroes

Hace muy pocas fechas les hablaba, amigos míos, de un título que me llevaba a cuestionarme una vez más la larga depresión que vive nuestra sociedad actual. Les refresco la memoria. Era la película Me estás matando, Susana y en ella recuerdo que hablaba de la infelicidad que vivimos en estos días, nadie estamos contentos con nada y seguimos totalmente convencidos de que la vida nos debe una.

Pues es ver este documental donde los pequeños Ambre, Camille, Charles, Imad y Tugdual que tienen entre seis y nueve años nos abren las puertas de su corazón y de su día a día. Automáticamente pienso que somos gilipollas. Sí. Gilipollas. Con el humor y con esa energía optimista de la infancia nos enseñan su mundo, sus risas, sus juegos y sus sueños. Y su enfermedad.

Sí, todos ellos son enfermos, de distinto grado y de distinto tipo. Tienen una cosa en común, quieren ser o simplemente son, felices. Llevan su enfermedad con naturalidad y no les frena nada en ansia de vivir y el verdadero valor del día a día, de ver que cada nuevo sol que ven salir, es un motivo más de felicidad.

Es una lección de vida acojonante. Una lágrima casi por minuto viendo la suerte que tenemos y que no sabemos ni apreciar ni agradecer. Un crio con 6 años tiene más ganas de vivir que la mitad de la Humanidad que se deprime porque no le combinan los zapatos o no hay de su cerveza favorita en la tienda. A día de hoy doy gracias al cielo por la suerte que han tenido los míos.

Nos hablan de juegos, de vida, de enfermedad, de muerte. Sí, saben lo que es. Saben que otros amigos ya fueron derrotados. Saben que ellos también están llamados. NO hay problema, cada día es un regalo.

No está idealizada. No es un producto lacrimógeno con el que te sientas mal un rato. No, los chicos son los que hablan a la cámara sin guiones, sin hacerse los valientes y sobre todo, sin querer dar pena. Eso nos lo quedamos los adultos. Nos encanta la autocomplacencia.

Película documental dirigida por Anne-Dauphine Julliand sobre la vida y la importancia del presente más inmediato. A través de los ojos de los chicos, nos llevan de la mano a sus duras pero felices realidades.

Son conscientes de su situación, pero más conscientes son de lo mucho que les queda por delante y lo que les queda por vivir. En un ejercicio de madurez adelantada a su tiempo, estos niños nos trasladarán uno de los mensajes más importantes que recibiremos en la vida: El poder del ‘ahora’. VIVE Y SE FELIZ.

Texto: Francisco Camacho.

LO MEJOR: La lección que me/nos dan cinco mocosos.

LO PEOR: Saber que desgraciadamente, los Hospitales están llenos de SUPERHÉROES así. Ah, y ver a un tío como un carro llorando a moco tendido.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 7

Interpretación:

Dirección: 8

Guión:

Satisfacción: 8

NOTA FINAL: 7,5