‘Errementari (El herrero y el diablo)’: Simpatía por el demonio

Resulta muy curioso que dos películas venidas del País Vasco en los últimos meses tengan puntos de partida similares: las guerras carlistas. El conflicto carlista vasco estuvo condicionado por las tensiones sociales entre partidarios y detractores de la permanencia de los regímenes forales. Mientras los propietarios rurales deseaban su pervivencia, los comerciantes, residentes principalmente de las ciudades, deseaban su supresión o modificación. En la “Primera Guerra Carlista” (1833 – 1839), parte de los vascos sureños apoyan a los carlistas, mas que por causas dinásticas, por defender la no desaparición de las instituciones vascas establecidas en los Fueros. Handia, galardonada con 10 premios Goyas en la ultima edición, tenía el punto de partida en la contienda y lo mismo sucede con el titulo que nos ocupa, Errementari. Las luchas en los bosques vascos, con el paisaje difuminado por una niebla fría que oculta las figuras de los soldados, está presente en ambas películas; eso si, el recorrido argumental de ambas es bien distinto.

En un pequeño pueblo de Álava, un comisario del gobierno investiga un suceso cuyas pesquisas le conducen hasta una herrería situada en lo profundo del bosque, donde vive un peligroso y solitario herrero llamado Patxi. Los aldeanos de la zona cuentan historias sobre él relacionadas con robos, asesinatos y pactos demoníacos. Una niña del pueblo, Usue, descubrirá lo que sucede en dicha herrería y abrirá una caja de Pandora en la que nada ni nadie es lo que parece.

El director Paul Urkijo Alijo, después de varios cortos pertenecientes al genero del terror y fantástico, debuta en el largo con este estimulante trabajo, fascinante e irregular a partes iguales como corresponde a una primera obra, pero excelente carta de presentación. Con la productora Filmax respaldándole, especializada en los últimos años en apoyar proyectos integrados en este genero, y la figura de Alex de la Iglesia en la producción ejecutiva, entre otros, Urkijo realiza un trabajo ambicioso dentro de la modestia de los medios con los que cuenta.

Errementari es una mezcla de cuento de terror, fabula histórica y localista, llena de tradición y de leyendas, de esas que pasan de boca en boca y en la que no sabes que es real o inventado. Cuenta con unos efectos especiales mas que decentes, una fotografía de Gorka Gomez Andreu espectacular, una estupenda banda sonora de Xabat Lertxundi, un maquillaje destacable del que depende buena parte del éxito de la empresa, y una cuidada ambientación. En el “debe” destacar algunos excesos interpretativos que restan credibilidad al conjunto. Y mencionar que se ha rodado en vasco antiguo pero que, desgraciadamente, se ha distribuido en muchas ciudades doblada al castellano.

La película habla entre otros temas de los prejuicios. Catalogar a alguien simplemente por su aspecto físico, por ser alguien que no se integra en el grupo de la mayoría, por su sospechoso pasado. Parecer honorable no implica serlo, de igual manera que infundir desconfianza no significa que alguien sea mala persona. Vivir aislado sin ceder a las convicciones sociales o incluso tener un rostro desfigurado son simples motivos para provocar rechazo por los seres presuntamente normales.

Hay una equipación en el film entre el Gobierno Central, vencedor en la guerra, el opresor, y su equipación al Mal con mayúsculas. Literalmente. Como buena fabula no sea anda con simbolismos. Urkijo hace una representación del Mal propia de la tradición de los cuentos incluso de la tradición religiosa católica. Y en eso radica la originalidad del film, en mostrarnos una imagen del maligno muy próxima a la que imaginábamos de pequeños de acuerdo con las enseñanzas que recibiamos de los curas en el colegio.

Hay otro punto en común entre Handia y Errementari: Eneko Sagardoy. Si en aquella interpretaba a un hombre que no dejaba de crecer, en ésta asume un personaje del que no se puede hablar sin caer en spoiler. Kandido Uranga interpreta a Patxi, el herrero misterioso y atormentado pasado que encierra un terrible secreto en su herrería, un hombre que parece aislarse del exterior pero que en realidad quiere proteger al pueblo de aquello que esconde. La pequeña Uma Bracaglia interpreta con convicción a Usue, una pieza clave en la Historia. Finalmente Ramón Aguirre es Alfredo, el Comisario del Gobierno.

Una meritoria opera prima que mezcla tradición, terror y sabias gotas de humor en un envoltorio cuidado lleno de talento e imaginación, irregular en su conjunto, que precisa de la complicidad del espectador para entrar en un juego que puede provocar rechazo si no se aceptan las reglas propuestas. Para mi una estimable película.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Toda la labor de maquillaje, ambientación y efectos especiales. El tercio final.

LO PEOR: Alguna interpretación un tanto histrionica.

VALORACIÓN:

Fotografía: 8

Banda Sonora: 7

Interpretaciones : 7

Dirección: 7

Guión: 7

Satisfacción: 7

NOTA FINAL: 7,2