‘En la playa sola de noche’: La amarga biografía de Kim Min-hee

 

Uno de los estrenos más llamativos de la semana en lo referente al cine de autor es sin lugar a dudas la propuesta coreana ‘En la playa sola de noche’, película dirigida por el prolífico Hong Sang-soo, quién parece claro quiere conseguir con gran determinación el desbancar a Woody Allen como el ejemplo de cineasta de ‘película por año’. El aclamado maestro surcoreano ha presentado al mundo nada menos que tres propuesta en el 2017: la mencionada ‘En la playa sola de noche’ (a competición en Berlín y Gijón), ‘The day after’ (a competición en Cannes y vista en San Sebastián) y ‘Claire’s Camera’ (Cannes y Festival de Sevilla). Ahí es nada. Demostrando así su gran habilidad para mostrar historias sencillas y corrientes con un estilo propio de índole minimalista tan apropiado para promulgar las teorías de ese efervescente cerebro.

En la playa sola de noche’ resulta un ejercicio al más puro estilo Hong Sang-soo: cámara fija, zooms invasivos de la manera más insospechada (más contenidos eso sí que en otros films), conversaciones de sobremesa de varios personajes, así como la eterna presencia del alcohol en sus guiones. El film cuenta cómo Younghee (Kim Min-hee) decide tomarse un tiempo y viajar y experimentar tras su frustrada aventura con un director de cine casado. Tras viajar por Alemania regresa a su localidad pero sin lograr de dejar atrás su dañina relación.

El guión de Hong Sang-soo (recuerden que el realizador no solo dirige sino que además escribe el guión y compone la música) es dolorosamente autobiográfico, fundamentalmente por el retrato que realiza a través del personaje protagonista del film, la actriz Kim Min-hee, ya que ambos mantuvieron un affaire años atrás llevando al divorcio de Hong y al escarnio público de Kim, casi apartada por el sector por el mal visto romance en una sociedad tan anticuada. Con esta película y a pesar de ser altamente repetitiva con los puntos comunes que se aprecian y que se repiten en muchos de los films del autor, si que hay que reconocer la valentía y la emotividad que confiere la gran parte autobiográfica que posee el film para los dos grandes protagonistas del film (el director y su protagonista).

A pesar de comprender todo el poso personal que se ingiere a través de las líneas de guión y la indudable gran interpretación de Kim Min-hee (Oso de plata a mejor actriz en Berlín y Premio a mejor actriz en Gijón) el film supone un fuerte ejercicio de concentración para el espectador, no sólo por comprender los cambios y giros a los que nos tiene acostumbrado el director, sino también por el tono melancólico y tedioso en los que desea el film; film que por otro lado resulta un film protesta en defensa de la figura de la actriz la cual atravesó momentos complicados tras la ruptura y el juicio popular al que se vio sometida.

A la película, a pesar de encontrarla repetitiva y de clonar secuencias de otros films, hay que reconocerle que posee momentos sorprendente y divertidos, habituales del autor y que aquí tampoco faltan a su cita. Sin embargo, la lucha con el tedio en muchas de las emociones fue superior a la noria de emociones contenidas en la que nos introduce Hong Sang-soo, insuficiente a pesar del esfuerzo y de su capacidad para mostrar la intrahistoria de las emociones humanas a flor de piel.

Texto: Alfonso Asín.

LO MEJOR: Kim Min-hee.

LO PEOR: Tener una sensación de déjà vu casi constante.

VALORACIÓN:

Banda sonora: 6

Fotografía: 5

Interpretación: 6

Dirección: 5

Guión: 4

Satisfacción: 3

NOTA FINAL: 4,8