“El buen maestro”: El valor de la enseñanza

Ya saben ustedes que mi relación con el jefe es similar a la que tiene Márquez con Rossi, pero eso no impide que vaya sacando adelante, con mayor o menor acierto, los encargos que me asigna. A pesar de ser un tipo algo inseguro, trato de cumplir con mi deber y creo que le doy garantías al blog. Pero también recordarán, porque se lo he confesado en otras ocasiones, que hay una situación que me supera especialmente y es cuando en el encargo semanal me indica que la crítica es para la productora. No me pregunten por qué me pasa porque soy incapaz de explicárselo, pero la coletilla “hazla pronto que me la piden en la productora” me produce, entre otras cosas, sequedad de boca, lo cual me lleva directamente al Callejón de la Música para tomar algo fresquito. Pero esa sería otra historia en la que hoy no entraré porque tengo que ir al grano. El caso es que, cuando supe que esta semana mi encargo iba para la productora, me bloqueé incluso antes de ir a la sala. Es más, no fui. Me parecía que era perder el tiempo porque mi criterio estaría anulado por la tensión. Así que recurrí a mis hijas, como en tantas otras ocasiones. “Chicas”, les dije muy serio, “llevo muchos años enseñándoos a ver cine, a apreciar este maravilloso arte. Quiero ver lo que habéis aprendido. Id a ver “El buen maestro” con algunas amigas y, luego, me hacéis una pequeña crítica cada una. Nada, diez o doce líneas en las que reseñéis lo más destacable de la película”. “¡Jo, papá! ¡Parece que nos estés poniendo un examen!”. “¡Venga! ¡No protestéis que os voy a invitar yo!”, las animé, “y a vuestras amigas también, pero que no sean muchas. Tampoco quiero leer más de 5 ó 6 críticas”. “¡Ah! Que nuestras amigas también tienen que hacer deberes ¿o qué?” preguntó enfadada la mayor. “¡Hombre, claro! ¡Encima que os invito! Además, vuestras amigas me quieren mucho. Que soy un padre muy enrollado”. Cuando ya vi que las tenía convencidas les quise facilitar un poco las cosas: “Es una película francesa. Y es el debut en la dirección de Olivier Ayache-Vidal, un guionista y director de cortos parisino que con esta peli ha dado el salto a la dirección. El actor principal se llama Denis Podalydès, que es miembro de “La Comedie francaise”, lo cual suele ser sinónimo de una buena interpretación”. “¡Muy bien, papá!”, me aplaudió la pequeña, “pero deja de hacerte el listo y de darnos datos inútiles que lo que nos interesa es que nos guste la película. Y suelta la pasta que nos vamos. ¡Venga, Elisa!”.

Mientras mis hijas iban al cine, me fui al Callejón para hacer tiempo, pero la cosa se me complico un poco y cuando regresé a casa encontré silencio, oscuridad y unos pocos folios sobre mi almohada. Me lancé a su lectura con ansiedad, convencido de poder encontrar en ellos la solución a mi bloqueo, pero el espíritu contradictorio de los adolescentes me confundió más:

“Entretenida historia que nos cuenta cómo el profesor de un colegio de elite acepta el desafío de enseñar en un instituto de barrio marginal. La historia divierte, sobre todo en las escenas en las que se presenta el choque formativo y generacional entre el profesor y sus nuevos alumnos. Magnifica interpretación de Denis Podalydès que durante gran parte del metraje asume la responsabilidad de llevar todo el peso sobre sus hombros”. No me disgustó este primer escrito. En cuatro líneas presentaba bien el argumento, pero el estilo no era el de mis hijas. Tenía que ser de una amiga.

“El cine francés parece haber encontrado un filón en las historias relacionadas con la enseñanza y en las relaciones entre profesores y alumnos. Tras “La profesora de historia” y “Una razón brillante”, nos llega ahora “Un buen maestro”, un film que funciona pero que repite fórmula y por eso no sorprende. El actor principal destaca en esta directa crítica al sistema educativo del país vecino y, en mi opinión, se centra en exceso en su conflicto interior, evitando profundizar algo más en las relaciones personales. Yo he echado de menos especialmente más contenido en alguna de las historias de amor que solamente se pincelan”. Vale, esta es Elisa, claramente: adolescente friki que nombra más títulos de cine francés y demanda más amor en el argumento. Y dice “en mi opinión”, una muletilla que me ha visto usar a mi decenas de veces. ¡Bien, hija mía, bien!

“Nos encontramos con una película europea sin acción ni superhéroes, focalizada en personajes y diálogos de cierta enjundia que ayudan a que la historia avance y obligan al espectador a estar atento para apreciar su calidad. Pero llama la atención que la supuesta conflictividad de los alumnos sea tan liviana. Chirría que se presenten como unos indomables cuando luego son unos benditos”. ¡Vaya! Parece que ha ido algún chico de la pandilla con ellas.

“Sólido debut en la dirección del francés Olivier Ayache-Vidal al que quizás se le podrían reprochar dos cosas. Por un lado que, más allá de que la temática principal sea la crítica al sistema educativo y los diferentes puntos de vista generacionales a la hora de buscar soluciones o mejoras, no desarrolle las subtramas que se apuntan de refilón: (relaciones personales, conflictos interiores individuales…). Profundizar en alguna de ellas hubiera enriquecido la película evitando que se estancara en algún momento. Y por otro lado que, aunque se agradece el esfuerzo de algún secundario como Abdoulaye Diallo que consigue acompañar con éxito la fantástica interpretación de Podalydès, el resto se diluye por falta de carga dramática. Quizás contar con algún actor de la talla de Mario Casas hubiera ayudado a potenciar el conjunto de actores de reparto al tiempo que hubiera internacionalizado el film”. Ana, cariño, ¡qué transparente eres! Bueno, a ver como ordeno ahora estas ideas para hacerle la crítica al jefe.

Texto: Santi Abad.

LO MEJOR: Denis Podalydès.

LO PEOR: Es una historia cien veces contada

VALORACION:

Fotografía: 6

Banda sonora: 6

Guión: 5

Dirección: 6

Interpretación: 7

Satisfacción personal: 6

NOTA FINAL: 6