Javier Fesser: “Bienvenidos me ha permitido comprobar que hay otra forma de ver la vida de la que hay mucho que aprender”

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El Concurso Nacional de Cortometrajes del último Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Mocayo “Paco Martínez Soria” dejó un nombre propio, el de Javier Fesser. El director madrileño (1964) logró alzarse con los galardones a Mejor Cortometraje y a Mejor Director con su trabajo “Bienvenidos”.

En este proyecto cinematográfico, Fesser cuenta la historia de una escuela perdida en el corazón de los Andes peruanos a la que llega una asombrosa novedad que revoluciona la vida de toda la comunidad: la conexión a Internet. Para hacerlo, el madrileño ha querido usar el género de la comedia ya que, según asegura Fesser, “el humor es una herramienta muy poderosa que conecta con el público de una forma infalible”.

El cortometraje se enmarca, además, dentro del proyecto “Luces para aprender”, de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y cuyo objetivo es llevar luz e Internet a más de 66.000 escuelas en Latinoamérica situadas en zonas rurales y de difícil acceso.

Según confiesa el propio Fesser, “Bienvenidos” le ha permitido darse cuenta de que “hay otra forma de entender la vida de la que hay mucho que aprender”. El director, que rodó a 4.000 metros, en una comunidad cercana a la ciudad de Cajamarca (Perú), destaca que es un lugar donde aprendes “a conectar con la tierra y la naturaleza”.

PREGUNTA.- Ha hecho doblete con su cortometraje “Bienvenidos” en el Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Moncayo, con los premios a Mejor Corto y a Mejor Director. ¿Cómo ha recibido estos reconocimientos?
RESPUESTA.- Como siempre que queda reconocido el trabajo de todos los que colaboran en proyectos como éste: muy feliz y muy satisfecho, porque en esta película no sólo hay un trabajo lleno de cariño y de mucha gente, sino que hay detrás un proyecto precioso que es el de llevar luz e Internet a 66.000 escuelas de Latinoamérica, que es el propósito del que parte esta película.

P.- ¿Qué encuentra el espectador en este cortometraje?
R.- Precisamente, en Tarazona ha conectado con el público por la parte del humor. Es una historia real, aunque ficcionada, pero contada en tono de comedia. Concretamente, están contadas con humor situaciones que de por sí no son especialmente cómicas o graciosas. Pero el humor es una herramienta muy poderosa y está más que demostrado que conecta con el público siempre de una forma infalible.

P.- ¿Por qué decidió hacer un corto sobre este tema?
R.- Conocí el proyecto “Luces para aprender” de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y previamente había hecho una experiencia parecida con Unicef, apoyando un proyecto con la película “Binta y la Gran Idea”, por lo que cuando me presentaron este otro proyecto, me hablaron de la posibilidad de ilustrarlo de alguna forma en una película. Entonces pensé que una pequeña historia de ficción protagonizada por niños podría ser un reflejo muy fiel y muy potente de la situación que se vive en muchos lugares y, en concreto, en esta pequeña escuela de los Andes peruanos, que es ejemplo de muchas otras situaciones donde hay muchas necesidades y una de ellas queda resuelta con la luz e Internet de este proyecto.

P.- Comentaba que el corto se enmarca dentro de “Luces para aprender”. ¿En qué consiste este proyecto?
R.- Es un proyecto para llevar luz e internet a las escuelas latinoamericanas. Estamos hablando de centros aislados, en lugares de difícil acceso, donde no sólo no es que no haya Internet, sino que no hay luz eléctrica, ni en las escuelas ni en las comunidades a las que pertenecen.

P.- ¿Qué supone para estos niños?
R.- Significa un paso cualitativo gigante en su educación, porque provee a todos estos niños de unas herramientas que aquí en España todos conocemos y estamos acostumbrados a utilizarlas y disfrutarlas. Todas las posibilidades educativas y de inspiración que suponen esa ventana al mundo, ahora mismo, este proyecto se las ofrece a todos estos miles de chavales que, en poco tiempo, serán los que estén decidiendo hacia qué dirección va el mundo.

P.- Los protagonistas del corto son niños, ¿es difícil trabajar con ellos?
R.- No. Es diferente a trabajar con actores profesionales, es otra psicología y otros métodos a emplear. Yo diría que para cada niño hay un método distinto, pero tener a unos chavales vírgenes en este campo es un lujo para cualquier director y contador de historias porque partes de cero en todo. Pero además, en los niños hay un componente de generosidad tan grande que hace muy fácil el trabajo. Un director lo que tiene que hacer es convertir el trabajo de un rodaje en un juego donde todos sientan que participan y que todos los entienden.

P.- Todos los directores aprenden algo de cada proyecto cinematográfico que realizan. ¿Qué ha aprendido Javier Fesser con “Bienvenidos”?
R.- He podido conocer a una comunidad cerca de Cajamarca (Perú), a 4.000 metros de altura, donde es verdad que podríamos hacer una lista enorme de carencias y necesidades, pero también podemos hacer otra lista igual de enorme de cosas preciosas de las que aprender.

Son unas comunidades tan arraigadas con la naturaleza y que tienen un contacto tan directo con lo que la tierra te ofrece cada día, que me parece que tiene un montón de lecciones que darnos. También en lo que se refiere al vínculo de la comunidad con la escuela, hay unas lecciones enormes en las vocaciones de los maestros, que son casi héroes. Viven en la escuela de lunes a viernes y tienen una dedicación que para nada está pagada de forma material. Además, el vínculo de los propios niños con la escuela tiene un sentido mucho más amplío del que tiene en una sociedad como la nuestra, además de emocionalmente mucho más potentes. Son lugares donde aprendes a conectar tu vida con la tierra, el tiempo, la cosecha, los animales. Hay otra forma de entender la vida y de la que hay mucho que aprender.

P.- ¿Qué proyectos tiene ahora entre manos?
R.- Estoy trabajando en un guión para una película y, además, estoy dándole vueltas a otras cosas diferentes que quiero hacer. Pero cuando sea más concreto me encantará hablar de ello.